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Seguridad Relativa del software libre

Existe una cierta controversia sobre la seguridad del software libre frente al software no libre (siendo uno de los mayores asuntos la seguridad mediante oscuridad). Un método usado de forma habitual para determinar la seguridad relativa de los productos es determinar cuántos fallos de seguridad no parcheados existen en cada uno de los productos involucrados. Por lo general los usuarios de este método recomiendan que cuando un producto no proporcione un método de parchear los fallos de seguridad, no se use dicho producto, al menos hasta que no esté disponible un arreglo.

A fecha de Diciembre de 2004 el sitio de seguridad Secunia cuenta cero fallos de seguridad no parcheados (no arreglados aún) para los productos software libre más usados para navegación de internet, productividad de oficina y e-mail -Mozilla Firefox, OpenOffice.orgMozilla Thunderbird-, en comparación con los varios fallos de seguridad aún no corregidos para cada uno de los tres principales productos no libres equivalentes (hechos por y Microsoft) - Internet Explorer, Microsoft Office y Outlook Express.

La Luna, fases y eclipses

La Luna, fases y eclipses

El movimiento de la Luna en su órbita alrededor de la Tierra hace que el Sol la ilumine de distinta forma, según la posición. En algunas ocasiones, el Sol, la Tierra y la Luna se encuentran alineados. Las fases de la luna determinaron, desde la antigüedad, la medida del tiempo, mientras que los eclipses se tomaron como acontecimientos espectaculares y trascendentes.

Las fases de la Luna

Dado que la Luna gira alrededor de la Tierra, la luz del Sol le llega desde posiciones diferentes, que se repiten en cada vuelta. Cuando ilumina toda la cara que vemos se llama luna llena. Cuando no la vemos es la luna nueva. Entre estas dos fases sólo se ve un trozo de la luna, un cuarto, creciente o menguante.

Las primeras civilizaciones ya medían el tiempo contando las fases de la Luna. Una semana es lo que dura cada fase, y un mes, aproximadamente, todo el ciclo.

Eclipse de Sol, eclipse de Luna

A veces, el Sol, la Luna y la Tierra se sitúan formando una línea recta. Entonces se producen sombras, de forma que la de la Tierra cae sobre la Luna o al revés. Son los eclipses.

Cuando la Luna pasa por detrás y se sitúa a la sombra de la Tierra, se produce un Eclipse Lunar (dibujo, izquierda). Cuando la Luna pasa entre la Tierra y el Sol, lo tapa y se produce un Eclipse Solar (dibujo, derecha).

Si un astro llega a ocultar totalmente al otro, el eclipse es total, si no, es parcial. Algunes veces la Luna se pone delante del Sol, pero únicamente oculta el centro. Entonces el eclipse tiene forma anular, de anillo.

Los portadores de sueños

Los portadores de sueños

Gioconda Belli  En todas las profecías está escrita la destrucción del mundo.  Todas las profecías cuentan que el hombre creará su propia destrucción.  Pero los siglos y la vida que siempre se renueva engendraron también una generación de amadores y soñadores, hombres y mujeres que no soñaron con la destrucción del mundo, sino con la construcción del mundo de las mariposas y los ruiseñores.  Desde pequeños venían marcados por el amor.  Detrás de su apariencia cotidiana Guardaban la ternura y el sol de medianoche.  Las madres los encontraban llorando por un pájaro muerto y más tarde también los encontraron a muchos muertos como pájaros.  Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos por un invierno de caricias.  Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños, atacados ferozmente por los portadores de profecías habladoras de catástrofes. los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías dijeron que sus palabras eran viejas y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso es antigua el corazón del hombre. Los acumuladores de riquezas les temían lanzaban sus ejércitos contra ellos, pero los portadores de sueños todas las noches hacían el amor y seguía brotando su semilla del vientre de ellas que no sólo portaban sueños sino que los multiplicaban y los hacían correr y hablar.  De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida como también habia engendrado a los que inventaron la manera de apagar el sol.  Los portadores de sueños sobrevivieron a los climas gélidos pero en los climas cálidos casi parecían brotar por generación espontánea.  Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias torrenciales Tuvieron algo que ver con esto, La verdad es que como laboriosas hormiguitas estos especímenes no dejaban de soñar y de construir hermosos mundos, mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se llamaban compañeros, que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban en las muertes, se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se ayudaban en el arte de querer y en la defensa de la felicidad. Eran felices en su mundo de azúcar y de viento de todas partes venían a impregnarse de su aliento de sus claras miradas hacia todas partes salían los que habían conocido portando sueños soñando con profecías nuevas que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores y de que el mundo no tendría que terminar en la hecatombe.  Por el contrario, los científicos diseñarían puentes, jardines, juguetes sorprendentes para hacer más gozosa la felicidad del hombre. Son peligrosos - imprimían las grandes rotativas Son peligrosos - decían los presidentes en sus discursos Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra. Hay que destruirlos - imprimían las grandes rotativas Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus discursos Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.  Los portadores de sueños conocían su poder por eso no se extrañaban también sabían que la vida los había engendrado para protegerse de la muerte que anuncian las profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte. Por eso cultivaban jardines de sueños y los exportaban con grandes lazos de colores. Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros vigilando los pasajes y los caminos buscando estos peligrosos cargamentos que nunca lograban atrapar porque el que no tiene ojos para soñar no ve los sueños ni de día, ni de noche. Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte; por doquier hay paquetes con grandes lazos que sólo esta nueva raza de hombres puede ver la semilla de estos sueños no se puede detectar porque va envuelta en rojos corazones en amplios vestidos de maternidad donde piesecitos soñadores alborotan los vientres que los albergan. Dicen que la tierra después de parirlos desencadenó un cielo de arcoiris y sopló de fecundidad las raíces de los árboles. Nosotros sólo sabemos que los hemos visto sabemos que la vida los engendró para protegerse de la muerte que anuncian las profecías.

Kenpo

Kenpo

El Kenpo un arte marcial que, aunque tiene sus orígenes en el templo Shaolin de China, nos ha llegado transmitida a través de Okinawa y desde allí a Japón.

¿Y por qué Kenpo y no Kempo ?

Por dos motivos:

Porque la correcta transcripción del japonés a la escritura occidental impone el uso de la "n", aunque se pronuncie como "m".

Para diferenciarnos de la vertiente tradicional cuyos puntos de inflexión son: James Mitose (1916-1981) y William Chow (1914-1987). Ambos nacieron en Hawai y allí desarrollaron la mayor parte de su vida docente. Fue el primero quien comenzó a enseñar Kenpo públicamente a occidentales y quien enseñó, entre otros, a W. Chow. Los dos, a su vez, han sido maestros de artistas que han ido incorporando al estilo sus experiencias personales y las influencias de otras artes marciales. El resultado actual es que existen dispersos por el mundo muchos estilos que, aparte del nombre, pueden tener bien poco en común. De ahí la dificultad en definir en qué consiste nuestro arte.
Teniendo como referencia el sistema que me ha sido enseñado, kenpo-kárate, procederé a citar sus características en líneas generales y sin olvidar que cada maestro decide qué es lo que enseña y cómo lo hace:

Como todo arte marcial, busca el dominio de la propia mente y del cuerpo. Además Kenpo se centra en el aspecto físico de éste, es decir, cómo reacciona el cuerpo frente a un ataque y cómo responder con la máxima efectividad. La concentración y el autocontrol son, por lo tanto, muy importantes.

Se encuentra entre los estilos duros.

Se compone de:
1. Técnicas o conjunto de movimientos defensivo-ofensivos preestablecidos que se oponen a un ataque dado,
2. Formas o katas - combinación elaborada de técnicas que se realizan en el aire - y, 3. Combate, regulado por normas destinadas a su práctica en competición.

Hasta aquí he enmarcado kenpo dentro del cuadro general de las artes marciales. Ahora mencionaré lo que la distingue de las otras :

Las técnicas son la prueba de la importancia que se da a la defensa personal. Éstas buscan la máxima efectividad en situaciones de peligro real.

La versatilidad, puesto que un Kenpoísta puede elegir entre innumerables medios de defensa aplicando patadas, puñetazos, codazos, dislocaciones, llaves, barridos en el suelo, rodillazos, ahogos y otros muchos golpes usando prácticamente todo su cuerpo como arma e incluso objetos o accidentes de su entorno (esquinas, picos de mesas, paredes, etc), o armas propiamente dichas. No hay que olvidar que es un axioma en éste arte que : "Es kenpo todo aquello que te sirve para defenderte" (Maestro Jorge Jiménez Galtier).

Técnicamente se asienta en tres principios:
1. Continuidad (los movimientos del cuerpo han de ser fluidos teniendo siempre presentes los cambios estratégicos producidos por nuestro desplazamiento y el del contrario para recolocarnos en una posición ventajosa tanto para la defensa como para el ataque).
2. Economía de movimientos (cada cambio de posición implica, bien un golpe o serie de golpes, bien un bloqueo y un contraataque).
3. Energía intermitente (se economiza energía en los desplazamientos y los bloqueos para acumularla en el momento justo de golpear al adversario).

La adaptabilidad. Cada persona aplica lo que aprende según su constitución física: Altura, peso, edad o sexo no son límites.

Fuente: http://artes-marciales.blogspot.com/2006/03/kenpo.html

 

 

 

Los Masajes

Los Masajes

Masaje

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Masaje es una manipulación del tejido muscular y conjuntivo para ampliar la función de esos tejidos y promover la relajación y el bienestar. Sirve además, para aliviar las contracturas y las tensiones musculares.

Implícito en la cultura médica de todos los pueblos, el masaje siempre ha estado presente en todas las tradiciones, siendo por otra parte el acto de la fricción, la primera reacción intuitiva y espontánea que surge para aliviar el dolor y las tensiones musculares.

A lo largo de la Historia se han desarrollado diversas escuelas de masaje y así, hoy en día existen varias modalidades de masajes relajantes, sedantes, térmicos, con piedras, aromáticos, de esencias, tonificantes, metamórficos etc. y los profesionales indicados para su realización son para el campo terapéutico los fisioterapeutas, siendo los esteticistas y quiromasajistas los que lo emplean con cierta especificidad.

El masaje y las distintas modalidades de masaje que tienen una finalidad estrictamente terapéutica (masoterapia) esto es, el indicado para tratamiento de lesiones y enfermedades, está considerado por muchas jurisdicciones como un acto Sanitario y por tanto, debe ser realizado exclusivamente por un fisioterapeuta bajo prescripción médica. Esto es debido a que cualquier manipulación corporal que entrañe un riesgo claro debe ser realizado y supervisado por personal calificado y sanitario. Debido a su especificidad, el masaje realizado por el profesional se fundamenta, pues, en una profunda comprensión de la anatomía y la fisiología humana, merced a la cual se desarrollan maniobras manuales especiales cuyo objetivo no es sólo conseguir buscar la relajación o bienestar del paciente, sino que también y además tiene como finalidad la recuperación y rehabilitación física del proceso patológico, enfermedad o lesión que éste pueda presentar.

Otras modalidades de masaje, todos ellos hoy en día muy de moda en los países occidentales, son los masajes de corte oriental. Entre ellos destacan el masaje japonés o shiatsu y el masaje chino o tui na, en los cuales se realizan presiones manuales en los puntos de acupuntura para canalizar el qi o energía vital; el masaje ayurvédico de la tradición hindú o el denominado masaje thai de tradición tailandesa.

Fuente: Wikipedia

Acupuntura

Acupuntura

Introducción.

Comprender el sistema de meridianos y de la acupuntura y sus puntos en términos de la ciencia moderna es importante para facilitar el estudio y la aplicación de las técnicas relacionadas a la misma. El modelo que se conecta a centros de organización en el control de la morfogénesis y del crecimiento relacionados con los puntos de acupuntura, puede explicar cualitativamente gran parte de la información sobre la investigación de los sistemas de meridianos y puntos de acupuntura, tales como su distribución, alta conductividad eléctrica, respuesta a los estímulos no específicos y polaridad de la estimulación eléctrica. Como una red de singularidades en las señales de transducción, el sistema de meridianos tiene un rol importante en la regulación fisiológica y de crecimiento. El cambio de la actividad eléctrica es parte de señales de transducción y puede preceder a cambios anatómicos durante la morfogénesis, como así también en la patogénesis. Las pequeñas perturbaciones alrededor de algunos puntos especiales pueden tener efectos decisivos sobre un sistema. Por lo tanto, la manipulación de los puntos de acupuntura – puntos singulares en el sistema de señales de transducción - puede ser un medio eficaz de diagnóstico y terapia, particularmente en las primeras señales transducción, previa a la etapa de cambios morfológicos. El patrón también ha sido respaldado por investigaciones en la biología de desarrollo y puede ser verificado por técnicas disponibles. Descubrimientos convergentes en señales de transducción y acupuntura están en discusión.


Morfogénesis y el sistema de meridianos

Una explicación científica moderna de los puntos de acupuntura y los meridianos, es importante para seguir el estudio y la aplicación de las técnicas correspondientes
(1-2). De acuerdo a la Nomenclatura Mundial Standard de la Acupuntura, propuesta por la Organización Mundial de la Salud (3), el sistema de meridianos en acupuntura consiste en más de 400 puntos y 20 meridianos que conectan algunos de los puntos. La mayoría de los puntos de Acupuntura y puntos de los meridianos son puntos de alta conductividad eléctrica en la superficie del cuerpo y vice-versa (4-5) Se ha propuesto un patrón (6) en donde se toman los puntos de acupuntura como centros organizadores en la morfogénesis. En el nivel macroscópico, son puntos singulares (pozos, fuentes) en el gradiente morfogénico, fase gradiente y campo electromagnético. Los meridianos son líneas de separación. El patrón de campo magnético en el cuero cabelludo humano mapeado por SQUID (Dispositivo Superconductor de Interferencia de Quantum) (7), indica que el meridiano de Vaso Gobernador es un pasaje mayor de flujo magnético en el cuero cabelludo y también una línea de separación que divide el cráneo en dos dominios de diferentes direcciones de flujo. Morfológicamente, el Vaso Gobernador es también una línea de separación que divide la superficie del cuerpo en dos partes simétricas. El punto de acupuntura 20VG es un punto singular, un hundimiento mayor en la superficie del campo magnético (8) Este patrón es coincidente con el patrón del sistema de meridianos, pero diferente de la distribución de cualquier nervio mayor, linfa o vaso sanguíneo en el cuero cabelludo.

Los campos eléctricos y las corrientes intrínsecas son factores importantes en el control del crecimiento, en la migración de las células y en la morfogénesis:
Una variedad de células incluyendo neuronas, mioblastos y fibroblastos, son sensibles a los campos eléctricos de fuerza fisiológica (9) Los fibroblastos somita translocados al polo negativo en un voltaje gradiente pequeño de 7mV/mm. (10) El influjo asimétrico de calcio es crucial en la galvanotaxia, la que puede ser bloqueada o aún revertida por varios canales bloqueadores de calcio e ionósforos (11). En la mayoría de los casos, hay crecimiento celular aumentado hacia el cátodo y crecimiento celular reducido hacia el ánodo en pequeñas ondas de corriente continua corta, pulsada o en campos eléctricos focales (12-13). Algunos tejidos de crecimiento rápido, en particular tumores, son eléctricamente negativos en su polaridad. Si se aplica una corriente de un polo positivo sobre un tumor determinado, su crecimiento puede mostrar un retardo significativo o aun regresión (14) Esto concuerda con el hecho de que la tintura fluorescente Rodamina 123, que tiene una carga positiva delocalizada, adhiere preferentemente a algunas células cancerosas e inhibe el crecimiento celular (15-16).

La lombriz chata Dugesia Tigrina tiene un campo dipolar eléctrico anterior negativo y posterior positivo. Durante la regeneración, su polaridad anterior-posterior puede ser revertida por un campo eléctrico externo con una polaridad opuesta (17). La polaridad dorso-ventral del epiblasto en pollitos puede también revertirse parcialmente por un campo eléctrico de fuerza fisiológica (18).
Un campo eléctrico impuesto puede causar polarización en los blastómeros de los ratones. (19)

El cambio de actividad eléctrica es correlativo con la señal de transducción y puede preceder a un cambio morfológico (20-21) Por ejemplo en axolotis y ranas, la corriente externa puede ser detectada en el sitio donde brotará el futuro miembro, varios días antes del crecimiento de la primera célula (22). Esto indica que la conducción eléctrica del epitelio en el futuro brote del miembro – un centro organizador - aumenta antes de la formación del brote. En el desarrollo, el destino de una zona más amplia es controlado frecuentemente por un grupo pequeño de células. Esta pequeña área es mencionada como un centro organizador (23). Los centros organizadores son más bien puntos de alta conductividad eléctrica en la superficie del cuerpo: el epitelio pareciera desplegar su crecimiento más activo y morfogénesis en las zonas de alta conductividad (12, 22, 9). Esto está respaldado por el hallazgo de alta densidad en espacios articulares, lugares de centros organizadores. (24, 25, 26)
El epitelio usualmente mantiene una diferencia de voltaje de 30-100 m.V. entre ellos, con interior positivo y exterior negativo (27). Los puntos locales de alta conductividad en la piel serán también puntos extremos de densidad de corriente-hendiduras o fuentes de corriente superficial. Estos puntos singulares son importantes en el control del crecimiento y parecieran ser centros organizadores. La importancia del campo eléctrico generado por el epitelio en crecimiento ha sido indicada en la regeneración de los miembros. Luego de una amputación , las salamandras pueden regenerar sus “miembros-regeneradores”, mientras que las ranas no pueden (no-regeneradores). Los regeneradores y los no-regeneradores tienen diferentes cambios en el campo eléctrico luego de la amputación. Por Simulación, el campo eléctrico de los regeneradores en los muñones de no-regeneradores, la regeneración parcial puede ser inducida.
De este modo, simulando el campo el eléctrico de no-regeneradores sobre el muñón del miembro de regeneradores puede inhibirse su regeneración.
La densidad de corriente óptima usada en la simulación está dentro del alcance de la densidad de corriente fisiológica. (28-10)

El desarrollo involucra la bifurcación de los puntos singulares. La primera bifurcación en el desarrollo de los vertebrados lleva a dos puntos determinados: el polo animal y el polo vegetal. En los oocytes inmaduros, tanto de las ranas como de los peces, una corriente transcelular entra en el polo animal y desaloja el polo vegetal. Esta corriente está presente previamente al desarrollo de la asimetría pigmentaria. Diversos canales bloqueadores de calcio pueden reducir rápidamente esta corriente y causar maduración. (22) Este resultado respalda la noción de que el cambio en el campo eléctrico usualmente precede al cambio en la morfología y tiene correlación con la señal de transducción. Algunos puntos especiales están conectados por líneas de separación que sirven como pasajes mayores de corriente eléctrica intrínseca y dividen al cuerpo en dominios de corriente eléctrica de diferentes direcciones. Las líneas de separación pueden ser fronteras entre diferentes estructuras o cambios abruptos en el declive de un gradiente. (6-29)

La distribución de los centros organizadores, puntos de acupuntura y puntos especiales en los campos eléctricos, están íntimamente relacionadas a la morfología del organismo. Por ejemplo, la aurícula, que no tiene nervios mayores o vasos sanguíneos pero tiene una superficie morfológica muy compleja, también tiene la más alta densidad de puntos de acupuntura. De acuerdo al modelo del cuadrante del reloj (30-6), muchos centros organizadores son los puntos extremos de curvatura en la superficie del cuerpo, por ejemplo los puntos más convexos localmente o puntos cóncavos ( por Ej. Zona de actividad polarizada) Lo mismo vale para los puntos de acupuntura. La mayoría de los puntos extremos en la curvatura de la superficie del cuerpo, son puntos de acupuntura, por ejemplo los puntos convexos: EX-UE11 Shixuan, Ex LE 12 Qiduan, ST 17 Ruzhong, ST 42 Chongyang, ST 45 Lidui, SP 1 Yinbai, SP 10 Xuehai, GV 25 Suliao, Ex HN 3Yintang; puntos cóncavos: LI 4 Hegu, CV 17 Dazhong, K 1 Yongquan, SI 19 Tinggong, SJ 21 Ermen, GB 20 Fengchi, GB 30 Huantiao, BL 40 Weizhong, HT 1 Jiquan, SI 18 Quanliao, BL 1 Jingming, CV 8 Shenque . Aquellos puntos de acupuntura que no son puntos extremos en la curvatura de la superficie del cuerpo pueden ser vestigios de centros organizadores o más relacionados al control de crecimiento de las estructuras internas.

Fuente: http://www.acupunturachina.com/espaniol/espaniol.html

Matrimonio y amor

Matrimonio y amor

La noción popular acerca del matrimonio y del amor, es que deben ser sinónimos, que ambos nacen de los mismos motivos y llenan las mismas humanas necesidades. Como la mayoria de los dichos y creencias populares, éste no descansa en ningún hecho positivo y si sólo en una superstición.

El matrimonio y el amor nada tienen de común; uno y otro están distantes, como los polos; en efecto, son completamente antagónicos. No hay duda que algunas uniones matrimoniales fueron efectuadas por amor; pero más bien se trata de escasas personas que pudieron conservarse incólumes ante el contacto de las convenciones. Hoy en día existen muchos hombres y mujeres para quienes el casarse no es más que una farsa, y solamente se someten a ella para pagar tributo a la opinión pública. De todos modos, si es verdad que algunos matrimonios se basan en el amor y que también este puede continuar después en la vida de los casados, sostengo que eso sucede a pesar de la institución del matrimonio.

Por otra parte, es enteramente falso que el amor sea el resultado de los matrimonios. En raras ocasiones se escucha el caso milagroso de una pareja que se enamora después de casada, y si se observa atentamente, se comprobará que casi siempre se reduce a avenirse buenamente ante lo inevitable. A otras criaturas les unirá un afecto, surgido del trato diario, lo que está lejos de la espontaneidad y de la belleza del amor, sin el cual la intimidad matrimonial de una mujer y un hombre no será más que una vida de degradación.

El matrimonio, por lo pronto, es un arreglo económico, un pacto de seguridad que difiere del seguro de vida de las compañias comerciales, por ser más esclavizador, más tiránico. Lo que devenga, es completamente insignificante con lo que se invistió. Tomando una póliza de seguros se paga por ella en dólares y en centavos, siempre con la libertad de cesar los pagos de las cuotas. Si, de cualquier modo, el premio de la mujer es un marido, ella lo paga con su nombre, con sus íntimos sentimientos, con su dignidad, su vida entera, y hasta la muerte de una de las dos partes. Asi, para ella, el seguro del matrimonio la condena a una vida de dependencia, al parasitismo, a una completa inutilidad, tanto individual como social. El hombre, también, paga su juguete, pero su radio de acción es más amplio, el matrimonio no lo coarta tanto como a la mujer. Sentirá sus cadenas más bien por el lado económico.

De ahí que el motto que Dante aplicó a la entrada del Infierno, se aplica con igual propiedad al matrimonio: Oh, voi che entrate, lasciate ogni speranza!

El matrimonio es un ruidoso fracaso, esto ni el más estúpido lo negará. Basta echar una mirada a las estadísticas de los divorcios para comprender cuán amargo es este fracaso. No será suficiente ni siquiera el estereotipado argumento de los filisteos, escudado en la holgura y la elasticidad de las leyes del divorcio y del creciente relajamiento de las costumbres femeninas, para justificar este hecho: primero, de cada doce matrimonios casi todos terminan en el divorcio; segundo, que desde 1870 los casos de divorcio han aumentado de 28 a 73 por cada mil habitantes; tercero, desde 1867 hasta hoy el adulterio como causa para divorciarse, aumentó el 270.8 por ciento; cuarto, el abandono del hogar aumentó en un 369.8 por ciento.

Añadida a estos números se puede citar una vasta documentación teatral o literaria, dilucidando el asunto. Robert Herrick, en Together (Juntos); Pinero, en Mid Channel (A mitad del camino); Eugene Walter, en Paid in Full, y una serie más de otros escritores que discuten la monotonía, la sordidez, lo inadecuado del matrimonio como factor de armonía y de comprensión entre los dos sexos.

El estudioso en cuestiones sociales no se contentará con estas superficiales excusas sobre este fenómeno. Querrá ahondar en la vida de los sexos para explicarse la causa por la cual resulta tan desastroso el matrimonio.

Edward Carpentier dice que detrás de un casamiento se halla la atmósfera vívida de los dos sexos; un ambiente condimentado de circunstancias tan diferentes una de la otra que el hombre y la mujer han de sentirse también extraños el uno al otro. Separado por una valla de supersticiones, de costumbres y hábitos, el matrimonio no tiene el poder de desarrollar el conocimiento mutuo y el respeto del uno para el otro, sin lo cual toda unión de esta clase está sometida al fracaso, a la desavenencia continua.

Enrique Ibsen, el revelador de las convenciones sociales más vergonzosas, fue el primero que dijo la gran verdad. Nora abandona a su marido no, como algunos críticos estúpidos afirman, porque estaba hastiada de cargar con sus responsabilidades, sino porque llega a comprender que durante ocho años vivió con un extraño con quien fue obligada a tener hijos. ¿Puede haber algo más humillante, más degradado que la intimidad carnal de toda una vida entre dos extraños? No es necesario que la mujer sepa nada del marido, salvo su renta, su salario, mensual o anual. Y de la mujer ¿qué tendrá que conocerse, sino que posea una simpática y placentera apariencia? Todavía la generalidad no se ha zafado del teológico mito de que la mujer no tiene alma, y es sólo un apéndice, hecho de una costilla, justamente para la conveniencia del caballero que, siendo tan fuerte, tuvo miedo de su propia sombra.

La pobreza del material del que habría surgido la mujer, quizá ha de ser responsable por su manifiesta inferioridad. Y en todo caso, si no tiene alma ¿qué se ha intentado buscar y sondear en ella? Además, cuanto menos alma, cuanto menos esplrítu posea, más grande será su probabilidad de formar una esposa modelo, y así también será absorbida más pronto por la individualidad del marido. Es por la dócil y esclavizadora aquiescencia a la superioridad del hombre que la institución del matrimonio ha quedado, al parecer, intacta por tan largo tiempo. Ahora que la mujer vuelve por los fueros de su dignidad e intenta ponerse fuera de la gracia y merced de su dueño, la sagrada ciudadela del matrimonio va siendo minada gradualmente, y ninguná lamentación sentimental ha de salvarla de su definitivo derrumbe.

Desde la infancia casi hasta la mayoría de edad de las muchachas, se les dice que el casamiento es la única finalidad de su vida; y la educación que se les prodiga se dirige a ello. Lo mismo que a la bestia muda, que se engorda para el matadero, a ella se le prepara para el sacrificio de su vida. Y es curioso, y asombra constatarlo, que se le permite instruirse en todo menos acerca de las funciones de esposa y madre; esto que necesita ordinariamente el artesano para poder aprender su oficio, es indecente y sucio para una muchacha de respetabilidad el enterarse de las relaciones maritales. Entonces, por la apariencia de lo respetable, la institución del casamiento convierte lo que antes era sucio en la más pura y sagrada relación consanguínea, que nadie se atreverá a censurar. Continúa todavía siendo exacta esta actitud de los hogares frente a las bodas y casamientos de la supuesta esposa y madre, y es mantenida en completa ignorancia de lo que será su capital enseñanza en la lucha de los sexos. Luego al comenzar la convivencia matrimonial con el hombre, se hallará a sí misma, repentina y hondamente desazonada, repelida y ultrajada más allá de los límites por ella supuestos en el natural y más sano instinto: el sexo. Se puede afirmar, sin temor a un desmentido, que el mayor porcentaje de casos de desdichas, de desastres y de padecimientos físicos en el matrimonio, se debe a esa criminal ignorancia en cuestiones sexuales, que se ha exaltado como una grandísima virtud. Tampoco será exagerado que diga que mucho más de un hogar ha sido deshecho por causas tan deplorables.

Si por cualquiera circunstancia, la mujer se sintiera capaz de libertarse de ciertos pequeños prejuicios y fuera lo bastante arriesgada para desflorar los misterios del sexo sin la sanción del Estado y de la Iglesia, se vería condenada a permanecer como un instrumento inservible para casarse con un hombre bueno y honesto; aun cuando tan bellas prendas personales consistan en tener una cabeza vacía y una bolsa llena de dinero. ¿Puede haber algo más repugnante que esta idea de que una mujer, crecida ya, sana, llena de vida y de pasión. se halle obligada a rechazar las exigencias imperiosas de su naturaleza, a tener que sofocar sus más intensos anhelos, yendo en desmedro de su salud, quebrantando su espíritu, absteniéndose de la profunda gloria del sexo, hasta el día que un buen hombre venga y la solicite para que sea su esposa? Y este es uno de los aspectos más significativos del matrimonio. ¡Cómo no ha de ser forzosamente un fracaso semejante transacción! En consecuencia, ese es uno de los factores, no poco importante, que diferencía el matrimonio del amor.

Nuestra época es muy positiva, muy práctica. Los tiempos en que Romeo y Julieta rompían el pacto de enemistad entre sus padres, por su incontenible pasión, cuando Gretchen se ofreció en holocausto a la maledicencia del vecindario por amor, están un poco lejos. Si, en raras ocasiones la juventud se permite el lujo de ser romántica, los parientes adultos o ancianos tendrán buen cuidado de hacerle marcar el paso y acosarla de tal manera que la convertirán en gente muy sensata.

¿Acaso la lección moral que se le inculca a las muchachas, es para que se basen en el amor que el hombre despertará en ellas, o más bien para que se le pregunte cuánto posee y tiene? Lo importante y el único dios de la utilitaria vida americana es: ¿Podrá este hombre ganar para vivir? ¿Podrá mantener a una mujer? Es lo que justifica solamente los casamientos. Gradualmente este concepto satura los pensamientos de las muchachas, quienes no soñarán con claros de lunas, ni con besos, risas y llantos, sino con las giras de compras por las tiendas, con vestidos, sombreros y el regateo inherente a todas estas operaciones. Esta pobreza de espíritu y la sordidez, son elementos substanciales a la institución del matrimonio. El Estado y la Iglesia no aprueban otros ideales más que estos, porque necesitan que se hallen bajo su control los hombres y las mujeres.

Es dudoso que existan aquí quienes consideran el amor por encima de los dólares y los centavos. Particularmente esta verdad se aplica a esa clase que por sus precarias condiciones económicas se ha visto forzada a vivir del trabajo de uno y otro. El notable cambio aportado en la posición de la mujer por ese poderoso factor, es verdaderamente asombroso cuando se reflexiona que hace muy poco tiempo que ella ingresó en el campo de las actividades industriales. Hay seis millones de mujeres asalariadas; seis millones de mujeres que tienen el mismo derecho que los hombres a ser explotadas, robadas y a declararse en huelga; también a morirse de hambre. ¿Algo más, señor mío? Sí, seis millones de trabajadoras asalariadas en cada tramo de la vida, desde el elevado trabajo cerebral hasta el más difícil y duro trabajo manual, en las minas y en las estaciones de ferrocarril; sí, también detectives y policías. Seguramente su emancipación es ahora completa.

A pesar de todo, un número muy reducido del inmenso ejército de mujeres asalariadas mira el trabajo como un medio permanente de vida, lo mismo que el hombre. Nada importa a qué grado de decrepitud llega este último; se le enseñó a ser independiente y tendrá que seguir así, manteniéndose solo. ¡Oh, sé muy bien que nadie es realmente independiente en nuestro sistema económico! Pero asimismo al hombre más miserable le repugna ser un parásito; por lo menos, que se le considere como tal.

En cambio, la mujer considera su posición de trabajadora como algo transitorio, que dejará de lado en la primera oportunidad. Por eso, es infinitamente más difícil tratar de organizar a las mujeres que a los hombres. ¿Para qué he de entrar en una asociación? Me voy a casar y espero tener mi hogar. ¿No se le enseñó a ella que siempre debería responder a esto, como a su último llamado? Muy pronto se aclimata a su hogar, aunque no sea más ancho que la celda de una cárcel, o los cuartuchos del taller o de la fábrica, posee puertas más sólidas y barrotes de hierro irrompibles. Tiene un guardián tan fiel que a él nada se le escapa. La parte más trágica de todo esto es que su situación de casada no la redime de la esclavitud del salario, y sólo aumenta su faena.

Según las últimas estadísticas sometidas a un Comité acerca del trabajo y los salarios y la congestión de la población, el diez por ciento de las trabajadoras asalariadas de Nueva York eran casadas, y debían trabajar por pagas irrisorias. Añádase a esto el peso de los quehaceres domésticos, ¿qué es lo que queda de la protección, de la gloria del hogar? Además, tampoco las jóvenes de las clases medias pueden jactarse de poseer un hogar, desde que es el hombre exclusivamente el que crea esa órbita doméstica, donde ella será solamente un satélite. Nada importa que el marido sea un bruto, o muy gentil. Lo que en definitiva quiero probar es que el matrimonio le asegura un hogar a la mujer, gracias al marido. Allí, ella se moverá años y años hasta que el aspecto de su vida y de sus relaciones con aquel se volverá chato, mezquino y aburrido como todo lo que la rodea. Escaso asombro causará si llega a ser chicanera, chismosa, regañona y tan insoportable que el hombre procurará quedarse en casa lo menos posible. Ella no puede irse, aunque lo quisiera; no tiene ninguna parte donde refugiarse. Se vuelve atolondrada, frívola o pesada, tímida en sus decisiones, cobarde en sus juicios; será un peso y un aburrimiento que muchos hombres llegarán a odiar y a despreciar. Una atmósfera de inspiraciones maravillosas ¿no es cierto?

Pero ¿el niño? ¿Cómo será protegido sino por el matrimonio? ¿Después de todo no es esto lo que más debe tenerse en cuenta? ¡La vergüenza y la hipocresía y todo ello! El casamiento protege a sus vástagos, y no obstante, miles de niños se hallan en la calle, sin pan ni techo. El matrimonio protege a sus pequeñuelos y a pesar de todo, los orfelinatos rebosan de ellos, los reformatorios no tienen más sitios para alojarlos y las sociedades que tratan de prevenir los malos tratos contra la niñez no dan abasto rescatando a las pequeñas víctimas de las manos de padres amorosos, para colocarlas bajo la protección de sociedades de beneficiencia. ¡Oh, el sarcasmo amargo de todo eso!

El casamiento podrá tener el poder de conducir el caballo a la fuente de agua, pero jamás pudo obligarlo a beber. La ley hace arrestar al padre, le viste de penado; ¿remedió con ello el hambre de su hijo? Si el padre no tiene trabajo, o si esconde su identidad, ¿qué hará el matrimonio? Invoca la ley y lo lleva ante la justicia, la que lo pondrá bajo llave en la prisión; el trabajo que allí haga no irá a salvar de la miseria al niño, sino que pasará a las fauces del Estado. El pequeño heredará la maldita memoria de su padre, con el traje a rayas de penado.

Referente a la protección de la mujer, es ahí en donde está la peor maldición del matrimonio. No es que no la proteja realmente; mas esta sola idea es asqueante, es tal ultraje e insulto a la vida, tan degradante para la dignidad humana, que esto bastaria para condenar para siempre jamás esta parasitaria institución.

Es como la patria potestad, capitalismo, le roba al hombre su derecho en cuanto nace, impide su crecimiento por todos los medios, envenena su cuerpo, lo mantiene en perfecta ignorancia, y en la más horrida pobreza y servilismo; después sus instituciones de beneficencia y de caridad borran los últimos vestigios de dignidad en él.

La institución del matrimonio hace de la mujer un absoluto parásito, un ser que está sometido a otro ser. La incapacita para la lucha por la vida, aniquila su conciencia social, paraliza su imaginación, y entonces le impone su graciosa protección, lo que no es nada más que una trampa, disfrazada de humanitarismo.

Si la maternidad es la suprema misión de la mujer, ¿qué otra protección necesitará si no amor y libertad? Y es lo contrario, el casamiento corrompe, desnaturaliza, violenta su alto rol en la vida. ¿No se le dice a la mujer: ¿Solamente si me sigues a todas partes donde yo vaya, he de dar vida a tu seno? ¿No es esto infamante, no la condena sin remisión, si por acaso se rehusa a comprar el derecho de maternidad vendiéndose en cuerpo y alma? No solamente el matrimonio no sanciona la maternidad, sino que ¿acaso no la hace concebir con odio y repugnancia? Y aún las veces que la maternidad elige libremente en el éxtasis del amor, en impulso irrefrenable de pasión, ¿no coloca al pobre inocente una corona de espinas y con letras de sangre le graba en la frente el afrentoso epíteto de bastardo? Si el casamiento hubiese de contener todas las virtudes que se le adjudican gratuitamente, los crímenes que ha cometido contra la maternidad lo excluiría, de hecho, del reinado del amor.

El amor, que es el más intenso y profundo elemento de la vida, el precursor de la esperanza, de la alegría y del éxtasis; el amor, que desafía impunemente todas las leyes humanas y divinas y las más aborrecibles convenciones; el amor uno de los más poderosos modeladores de los destinos humanos, ¿cómo tal torrente de fuerza puede ser sinónimo del pobrecito Estado y del mojigato sacramento matrimonial, concedido por nuestra santa madre Iglesia?

¿Amor libre? Si hay algo en el mundo libre, es precisamente el amor. El hombre pudo comprar cerebros pero con todos sus millones no consiguió el amor. El hombre subyugó los cuerpos, pero no logrará subyugar el amor. El hombre conquistó naciones enteras; pero sus ejércitos no pudieron conquistar un grano de amor. El hombre cargó de cadenas el espíritu, pero se encontró completamente inerme, indefenso ante el amor. Encaramado en el más alto trono, con todo su esplendor y su oro, su poder será omnímodo, pero basta que el amor pase a su lado para que lo suma en una profunda desolación. Y si en cambio visita una miserable choza, la convertirá en el más radiante paraíso, dándole el sentido de una nueva vida, más animada en ternura y fantasía. El amor tiene la mágica virtud de convertir a un mendigo en un rey. Sí; el amor es libre; no puede existir en otra atmósfera. En plena libertad se entrega sin reservas, abundante y totalmente. Todas las leyes, todos los códigos y todas las cortes judiciales del universo no podrán arrancarlo del suelo, una vez que haya echado raíces en él. ¿Cómo se quiere, entonces, si el suelo es estéril, que el matrimonio le haga dar frutos? Es parecida a la lucha desesperada de la muerte contra el raudo vuelo de la vida.

El amor no necesita protección; se basta a sí mismo. Tan pronto como el amor impregne la vida con su ardiente y perfumado aliento no habrá más criaturas desamparadas, ni los hambrientos, ni los sedientos de afectos. Sé muy bien que esto es verdad. Conocí a una mujer que llegó a ser madre libremente con el hombre que amaba. Pocos niños en su cuna de oro fueron rodeados de más cariño, de más cuidados y devoción como los que es capaz de prodigar la libre maternidad.

Los defensores de la autoridad temen el advenimiento de la libre maternidad, que les ha de robar sus presas. ¿Quiénes irían a los campos de combate? ¿Quiénes han de crear el bienestar común? ¿Quién sería policía, carcelero, si la mujer se negara a dar a luz, y sólo se aviniese a ello, no como a una función maquinal, sino con inteligencia y discernimiento? ¡La raza!, ¡la raza!, gritan el rey, los presidentes de las repúblicas, el capitalista y el cura. La raza ha de ser preservada y aumentada, aunque la mujer se convierta en una mera máquina; y es que el matrimonio no es más que una válvula de escape contra el peligro del despertar del sexo femenino. Pero son en vano esos desesperados esfuerzos para conservar este estado de esclavitud. En vano, también, los edictos de la Iglesia, los vesánicos ataques de legisladores, y en vano el arma de la ley. La mujer no necesita prestarse más a ser un medio de producción de una raza de seres enfermos, débiles, decrépitos, sin la fuerza ni el valor moral para sacudir el yugo de la pobreza y de la esclavitud. Por el contrario, ella quiere pocos hijos y mejores, vigorosos y sanos; concebidos por el amor y elegidos libremente; no por obligación e indistintamente, así como lo impone el matrimonio. Nuestros pseudo moralistas tienen todavía que aprender lo que es la profunda responsabilidad contraída con el niño al nacer, que el amor libre despertó en la mujer. Más bien rechazará la gloria de la maternidad, que traer nuevos seres a la vida, a un ambiente que respira solamente destrucción y muerte. Y si llega a ser madre, es para otorgarlo todo, lo más hondo que pueda darle de sí misma. Nacer y crecer con sus pequeñuelos, es su lema; comprende ella que es la única manera de construir una raza sana.

Ibsen tuvo la verdadera visión de cuál sería la maternidad libre, cuando de mano maestra trazó la figura de Mrs. Alving de Los Espectros. Ello, representaba la madre ideal, porque supo ver bien los horrores del matrimonio, rompió sus cadenas y trató de liberar su espíritu de los prejuicios a precio de muchos sufrimientos hasta volverse en una personalidad fuerte y moralmente pura. Solamente que fue muy tarde para que ella rescatara la única alegría de su vida, su Osvaldo; pero ní tan tarde tampoco para llegar a comprender que el amor libre había de ser la única condición a fin de que la vida fuese bella. Aquellas que, como la señora Alving pagaron con sangre y lágrimas el despertar de su espíritu, también repudiaron el matrimonio como una imposición arbitraria, como una mancilla y una mofa absurda. Ellas saben que donde el amor existe, sea por un breve espacio de tiempo o por una eternidad, allí está la fuerza creadora, la gran corriente de inspiración que echará las bases para una nueva raza y para un nuevo mundo.

En los tiempos presentes, de pigmea catadura espiritual, el amor es algo extraño a mucha gente, Falseado y huido, rara vez logra arraigarse en las almas; y cuando lo hace, muy pronto agoniza y desaparece. Sus delicadas fibras no pueden soportar la exasperada tensión del diario trajín. En su esencia, es tan complejo que no puede ajustarse a la estrecha medida de nuestra fábrica social. El llora, gime y sufre con aquellos que lo necesitan, y asimismo le falta impulso para llegar a la cima.

Algún día y algunos hombres y mujeres surgirán para elevarse a los picos más altos, y allí se encontrarán grandes, fuertes y libres, prestos a recibir, a compartir en un abrazo los rayos de oro del amor. Qué fantasía, que imaginación, que genio poético podrá prever aún aproximadamente la tremenda potencia creadora que tendrá ese torrente de fuerzas en la existencia de las mujeres y los hombres. Si el mundo ha de dar nacimiento al verdadero compañerismo entre los humanos, la fraterna unión de ellos, no el matrimonio, sino el amor será su padre fecundo.

Por: Emma Goldman

Fuente: http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/hipocresia/indice_hipo.html