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Mujeres a través de la historia

Un poco de historia para empezar....

Un poco de historia para empezar.... Son muchas las leyendas y las historias que se cuentan sobre las brujas... verrugas horribles, escobas voladoras, gatos negros que las rondan... hasta oscuros pactos con el Diablo!!

Se las asocia muy a menudo con maldad y con oscuridad, bruja-actual.  Tal vez porque se las sabe amigas de la luna y de la noche, y lo maligno siempre se ha contrapuesto a la luz, a lo luminoso. Quizá solo fueron mujeres que no adoraron a más dios que la noche o la madre Tierra (quién mejor que ellas conocía las propiedades ocultas de las plantas, regalo de la naturaleza a quien supiera entenderlo?). Y quizás ese paganismo tuvo un precio demasiado alto para muchas...

En las sociedades primitivas, la agricultura y la recolección era terreno de las mujeres. Mientras los hombres salían a cazar, las mujeres aprendieron, primero, a elegir, de entre los que la naturaleza les ofrecía, los alimentos aptos de los que no lo eran. Más tarde, aprenderían que eran capaces de "dominar" este proceso de algún modo, y hacían crecer alimentos por sí mismas. Esto requería una mayor observación de la tierra, de los fenómenos naturales, del clima, las estaciones... un mayor contacto con su entorno (y esto lo seguimos observando en las mujeres a las que luego se llamó brujas).

También, en muchas sociedades antiguas, ha habido cierto temor a la mujer, sobre todo por la incomprensión de algunas de sus capacidades. La mujer engendra vida (por supuesto, tarea imposible sin un hombre) y este mecanismo por el que un bebé nacía del cuerpo de la mujer resultó incomprensible mucho tiempo... y ya se sabe que lo desconocido suele ser amigo del miedo.

 

Las supuestas brujas fueron perseguidas durante largo tiempo, muchas veces por miedo, otras siendo utilizadas como cabezas de turco, y en algunos momentos de crisis acusar al vecino de brujería llegó a ser una forma rápida y eficaz de librarse de él.

Ya Carlomagno (siglo VIII) ordenó la muerte para quienes provocaban tempestades que estropeaban las cosechas, hacían estéril al ganado o causaban enfermedades a otras personas. El cómo se probaban estas acusaciones no parece muy "científico".

Documentos religiosos anteriores lo que condenaban era creer en brujería, y Bruja ofreciéndose en un altar al Demonio encomendaban a los sacerdotes la misión de velar por que sus feligreses no cayeran en las ilusiones de Satán, que era quien les hacía ver esos fenómenos inexplicables (como creerse capaces de volar a lomos de bestias salvajes o ver tal cosa). Esto se recoge en el Canon de Episcopi, que parece ser del Concilio de Ancyra, siglo IV. Sin embargo, siglos más tarde, los inquisidores optan por obviar el contenido del Canon, aduciendo que había surgido una nueva secta de verdaderos adoradores de Satán a la que había que combatir. Describían los encuentros nocturnos en los que se aparecía el Diablo en forma de cabra y se llevaban a cabo rituales demoníacos. Llamaban a perseguir a las brujas por herejes y para darles el oportuno castigo. Estábamos a mediados del siglo XV.

Miedo real o ficticio? Manipulado o espontáneo? Lo que sabemos es que Europa era asolada por frecuentes epidemias de peste, lo que la situaba en una gran crisis colectiva... la gente asustada suele necesitar un culpable, y suele ser también fácil de manipular...

En 1484 el Papa Inocencio VIII promulga una bula, la Summis desiderantes, en una especie de declaración de guerra abierta contra las brujas, que instigadas por el Maligno, Enemigo de la Humanidad, asesinaban a niños en el vientre de la madre y se daban a los excesos... Probablemente la mención a las muertes de niños se refiera a que, debido a los conocimientos que solían tener una parte de las mujeres sobre hierbas y al mejor conocimiento del cuerpo femenino, ellas eran las que practicaban los abortos cuando se daban. Y en cuanto a los Bruja pequeña excesos... bien, para la mentalidad de la época, el que un grupo de mujeres se reuniera por las noches para charlar, bailar bajo la luna sin pudor (se cuenta que muchas veces bailaban desnudas) y en fin, divertirse en una especie de comunidad femenina, no debía ser fácil de entender. Y lo que no entendemos o no compartimos lo situamos muy rápidamente en la frontera de excesivo, y entrando en temas religiosos, se tacha de inmoral o pecaminoso. Tal vez mantenían además contactos sexuales entre ellas, tal vez las alusiones al macho cabrío que aparecía sean referencias a varones que las acompañaban a veces...

A partir de ese momento, se designa a los dominicos Kramer y Sprenger como inquisidores encargados de perseguir estas "depravaciones". Estos serían los autores del Maellus maleficarum o Martillo de las maléficas (1486). Se abría la veda para la persecución con todas sus consecuencias, pudiendo recurrir sin problemas a las torturas con tal de lograr confesiones... Aumenta espectacularmente el número de brujas... y es que ante las brutales torturas, quien más quien menos confesaba lo que le pidieran.

No era la primera vez que los teóricos pactos con Satán daban pie a persecuciones. Ya en 1232, el Papa Gregorio IX incluyó este aspecto en sus bulas, acusando a los habitantes de Stedingerland, en Oldemburgo, de pactos con el Maligno que conllevaban toda serie de rituales sexuales con zoofilia incluida, relaciones incestuosas y homosexuales, a las que no dudaba en equiparar y condenar. El desencadenante en este caso fue la negativa de estas gentes a pagar el diezmo al obispo de Bremen... aunque relacionar esto con pactos satánicos parece exagerado...

INQUISICIÓN

Los juicios que se llevaban a cabo por brujería distaban mucho de ser ejemplo de justicia. Para la acusación bastaba la sospecha, no eran necesarias pruebas, no había opción a defensa y las confesiones o delaciones hechas bajo tortura eran usuales y totalmente válidas. Doncella de Hierro; instrumento de tortura de la InquisiciónIncluso si el sospechoso no confesaba después de ser torturado, esto se interpretaba a veces como un signo más de lo fuerte que era la intervención del Diablo.

Sin embargo, solía darse el caso de que una vez apresada una bruja, aparecían muchas más en la zona... la explicación oficial era que si el Diablo andaba cerca, poseería a cuantas más mejor... pero las acusaciones falsas, una suerte de psicosis colectiva o puede que incluso cierta rebeldía ante la injusticia tal vez fueran causas más reales.

Algunas voces advirtieron de la poca fiabilidad de los procesos inquisitoriales desde dentro. Así, Alonso Salazar y Frías, inquisidor que había tomado parte en el proceso de Logroño de 1610, estableció al hacer la revisión del proceso que la mayoría de las acusaciones eran falsas, y que no se había actuado correctamente. Incluso concluyó que todo había sido un exceso de imaginación por parte de unos y de otros, en parte motivada por los sermones de la Iglesia. El jesuita Friedrich von Spee se pronunció en un sentido parecido, cuando sin negar la existencia de brujas o de intervenciones satánicas, habló de la injusticia que había comprobado en los procesos inquisitoriales. Y otro punto de vista más fue el que aportó el humanista Pedro de Valencia, que hablaba de los aquelarres o reuniones de brujas como de fiestas de gente en busca del placer, todo lo más, bacanales, y que explicaba las supuestas visiones mágicas como ilusiones, efecto de drogas... negando toda intervención del Diablo en ellas.

¿Cuáles eran los crímenes que supuestamente habían cometido estas personas? En la obra "Demonomanía de los brujos" se hace un listado de los mismos entre los que se incluyen renegar de Dios, maldecirlo, rendir homenaje al Demonio, Bruja y Demonio como amantes dedicarle sacrificios, ofrecerle hijos antes de que nazcan, matar niños para hacer pócimas con ellos, comer carne humana, profanar cadáveres, beber sangre, envenenamientos, maleficios, provocar la esterilidad del ganado o de los pastos, practicar el incesto y tener prácticas sexuales "aberrantes", y el trato carnal con el Diablo. En algunos casos eran acusados además del crimen de traición al Estado, puesto que supuestamente tenían al Demonio como máxima autoridad, en vez de a su gobierno.

En la práctica, era tan difícil probar la inocencia de uno que miles de mujeres fueron torturadas, quemadas en hogueras, ahorcadas... muy probablemente por miedo, por rencillas personales con algún vecino, por la psicosis colectiva, por ser "raras", o por tener una mente demasiado abierta para la época que vivían, que las hizo sentirse y mostrarse más libres de lo que sus contemporáneos estaban preparados para aceptar.

TRADICIONES


Popularmente a las brujas se las asocia con ciertas imágenes. El típico sombrero negro, edad avanzada, verrugas, gato negro cerca, escoba en la mano, caldero grande al fuego...

Sin embargo, otras historias tradicionales de brujas hablan de mujeres increíblemente hermosas, con miradas cautivadoras, pero que, o bien en cualquier momento perdían esa belleza porque tenían capacidad de transformarse, o usaban ese don para aprovecharse de las personas y tenerlas bajo su dominio.

Fuente: http://embrujando.iespana.es/embrujando/brujas.htm

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La mujer indígena

En muchas de las comunidades indígenas los valores culturales y las costumbres confieren un papel marginal a las mujeres en la toma de decisiones y en el reparto de los bienes existentes.

No participan en las asambleas comunitarias o lo hacen sin voto. No participan en los cargos dentro de la organización tradicional y no tienen derecho a la tenencia de la tierra.

Sin embargo. Es importante señalar que la mujer indígena constituye el eje de la cohesión familiar, la cual es la base comunitaria. La mujer indígena es un sujeto que ha evolucionado al igual que el resto de la sociedad, para resistir y sobrevivir a los cambios.

Según la Encuesta Nacional de Empleo en Zonas Indígenas, realizada en 1997, por el INI y el INEGI existían 460,000 mujeres de 12 años y más económicamente activas, contra 761,000 económicamente inactivas.

De la población indígena femenina activa, 33% declaró vivir en unión libre, ser divorciadas, separadas o viudas.

Entre la población indígena femenina no activa, o más bien, económicamente inactiva 34% eran solteras, 48% casadas y 18% en unión libre.

Las ramas de actividad más sobresalientes entre la mujer indígena eran agropecuaria en un 47%, comerciantes en un 12%, 8% fabricaban prendas de vestir, 8% más trabajaban en el servicio doméstico.

En general, las mujeres indígenas presentan graves problemas de salud, producto de carencias nutricionales y alta fecundidad. Su vida está ligada principalmente al trabajo. Desde niñas son incorporadas a ayudar a sus madres, contraen nupcias en edades muy tempranas - entre los 13 y 16 años -, y su vida matrimonial se realiza en condiciones precarias, debido a la falta de servicios, lo que provoca que muchas de ellas tengan que caminar largos tramos para proveerse de insumos necesarios que les permitan realizar sus labores.

La jornada de trabajo normal para una mujer indígena económicamente inactiva es hasta de 18 horas diarias. La fuerte carga de funciones asignadas socialmente a la mujer indígena les ha permitido una enorme riqueza de conocimientos. Esta constituye la base de las tradiciones de sus pueblos. Hay oficios generados exclusivamente para la mujer: yerberas, parteras, curanderas, rezadoras, sobadoras, artesanas, entre otros.

Además de las actividades productivas y reproductivas, se ha agregado al trabajo de la mujer la promoción del desarrollo comunitario. Ella, la mujer indígena, se ha convertido en la principal gestora que lleva los servicios básicos a las comunidades. Son las que gestionan la escuela, la clínica, el agua, el camino y además participan en campañas de salud, de reforestación, de nutrición, todas aquellas que tengan que ver con el bienestar social de sus comunidades.

Las mujeres indígenas son el pilar fundamental para el desarrollo de las comunidades de los pueblos indios. Su trabajo en la esfera familiar y fuera de esta es el elemento principal para la sobrevivencia y la continuidad de las culturas y sociedades indígenas. Sin embargo, esta participación no se reconoce socialmente como una aportación del desarrollo.

La mujer indígena ha venido participando de manera mas clara en los procesos productivos abriendo espacios en la organización, que las han llevado a impulsar proyectos que ayudan a mejorar el nivel de vida de sus familias y sus comunidades. Fundamentalmente su desempeño de realiza en tres ámbitos. Uno de ellos, es el de la familia; ese trabajo, a pasar de lo arduo, es catalogado como ayuda. En este caso no percibe ingreso alguno ni es tomada en cuenta dentro de los programas de fomento productivo, manejo de agroquímicos, asistencia técnica o alguno de los programas que son llevados a cabo por las instituciones.

Los proyectos colectivos, trabajados colectivamente en las localidades, son otro ámbito donde se desempeñan las mujeres indígenas. Esta forma de participación colectiva resulta compleja y representa una gran carga de trabajo, debido a que las mujeres asumen la responsabilidad de organizar la producción, proveer las materias primas, los insumos, asegurar el mantenimiento de los instrumentos de trabajo, participar como trabajadoras, comercializar sus productos, administrar los recursos. Todo esto sin dejar de realizar sus labores domésticas y las de la parcela familiar y las comunitarias.

Pese a estas desventajas las mujeres indígenas se incorporan cada vez más al trabajo productivo. Su presencia es cada vez mayor y reclama el respeto de sus derechos laborales, humanos, ciudadanos y culturales y la posibilidad de acceder a la tierra y a los recursos. Esto se hace cada vez más evidente en la medida en que se fortalecen sus procesos organizativos.

La equidad para las mujeres indígenas, implica además del reconocimiento de la diferencia y la desigualdad en el trato de género la consideración de las diferencias que se generan por sus condiciones culturales y lingüísticas. Por ello las implicaciones van más allá de la igualdad de oportunidades. Es necesario establecer verdaderos canales de comunicación y reconocer y apoyar actividades que les permitan trascender a las visiones monoculturales y penetrar en las visiones y necesidades de la mujer indígena.

El derecho a la diferencia en el caso de las comunidades indígenas es aun más importante, en este sentido, es necesario llamar la atención no-solo sobre las condiciones desiguales en que las mujeres y los hombres entran en el terreno público de la sociedad, sino también sobre la percepción monocultural prevaleciente en nuestra sociedad y las importantes barreras dentro de las instituciones, para atender la diversidad cultural.

Las mujeres indígenas, como todas, están determinadas por las circunstancias sociales en las que se han desarrollado; su lengua, su cultura, la historia de su comunidad y también su condición de pobreza han creado estereotipos sociales que se difunden y que se justifican en una lógica de discriminación.

La igualdad de género sobre todo para las mujeres indígenas exige la transformación de las reglas básicas de las jerarquías y de las prácticas de las instituciones y de la sociedad que permitan considerar a las mujeres en cada proyecto y desarrollar acciones específicas que combatan la desigualdad y la inequidad.

Lo anterior es una clara muestra de la situación tan desigual en que se encuentran las mujeres indígenas; además de enfrentar la marginación debido a su condición de mujer enfrentan la pobreza y la exclusión cultural y lingüística en el contexto nacional. Todo ello hace que su participación social, económica y política, sea aun más difícil que la del resto de las mujeres del país.

Colaboración especial del área de Cultura de la delegación estatal CDI. San Luis Potosí

Oración a Lilith

<>(Santa patrona de las subversivas, expulsadas del paraíso desde el principio de los
tiempos)
Mujer loca
hecha de viento
Lilith voladora e impura
rompe el espacio y el tiempo
y ven a nos sin premura.
Insumisa y primigenia madrastra
de las de Eva rechazadas hijas
haz que en nuestros blancos lechos
nunca falten besos, calor ni compañía.
Que las estrellas nos iliminen
que no se acabe el deseo ni el vino
y que no nos topemos nunca
ni opresor ni cadena por nuestro camino;
que no nos de por la monogamia,
la abnegación ni la servidumbre
y que seamos siempre leales
a nuestra naturaleza de brisa
y de lumbre...
Artemisa Téllez
(1979, Ciudad de México

Mujeres Libres

Mujeres Libres "Mujeres Libres and the Role of Women in Anarchist Revolution" Martha A. Ackelsberg (1984)

1§. Un movimiento revolucionario que pretenda establecer una sociedad nueva, antes de emprender el proceso revolucionario, debe comprender bien las experiencias de vida de quienes participan en él. La necesidad es especialmente acuciante (y los fracasos llamativos) respecto a as mujeres, cuyas experiencias cotidianas son a menudo muy distintas de las de los hombres. Aunque muchos movimientos revolucionarios han intentado incluir a las mujeres, e incluso se han comprometido a luchar contra la subordinación a la que se las somete, la mayoría ha cometido el torpe error de no analizar las diferencias que se dan entre las vidas de los hombres y las de las mujeres. Donde la subordinación de las mujeres es acusada, o cuando el contexto en el que las mujeres viven sus vidas es sustancialmente diferente al de los hombres, será necesaria la existencia de organizaciones sólo de mujeres.

2§. En mayo de 1936, un grupo de mujeres anarquistas fundó Mujeres Libres, la primera organización autónoma, proletaria y feminista surgida en España . Tenían como objetivo terminar con "la triple esclavitud de las mujeres a la ignorancia, al capital y a los hombres". Las luchas que emprendieron dejan clara constancia de los problemas relacionados con el papel de las mujeres en los movimientos revolucionarios.

3§. Las experiencias de las personas anarquistas deberían ser de especial interés a quienes se preocupan por el lugar que ocupan las mujeres en la visiones utópicas, puesto que este sector, al menos en teoría, está claramente compremetido con el tema de la igualdad, pues se opone a cualquier tipo de jerarquía. La igualdad implica que las experiencias de un grupo no pueden tomarse como norma para todo el mundo y que, en una sociedad plenamente igualitaria, no puede haber instituciones en las cuales algunas personas ejerzan un poder social, económico o político sobre otras. La perspectiva antijerárquica tiene implicaciones importantes para el proceso de la revolución social y también para el modelo de una nueva sociedad. Las y los anarquistas argumentan que la actividad revolucionaría debe comenzar con las realidades concretas que existen en las vidas de las personas y que el propio proceso debe de ser un elemento transformador. Los medios no pueden separarse de los fines. La gente puede establecer, y aprender a vivir en, una sociedad no jerárquica únicamente a través de formas no jerárquicas e igualitarias de actividad revolucionaria. Ante alegatos de que la jerarquía es esencial para el orden, los anarquistas argumentan que la coordinación puede lograrse a través de "la propaganda de los actos", que gana partidarios por el ejemplo positivo que establece, o a través de la "organización espontánea", que implica que tanto la forma como los objetivos de una organización son establecidos por la gente cuyas necesidades expresa dicha organización.

4§. Por último, también reconocen que las personas cuyas circunstancias de vida les mantienen en posiciones de subordinación y falta de control sobre sus propias vidas se enfrentan a la dificultad de llegar a confiar en sí mismas para poder dirigir sus propias vidas. De ahí que una sólida preparación sea parte esencial del proceso de transformación personal. Y para que ésta no reproduzca la estructura jerárquica, tendrá que encarnarse en formas nuevas y diferentes de organización social. Para ser eficaces, dicha preparación debe responder a las diferentes experiencias de la gente cuyas necesidades se intenta abordar.

5§. En la Guerra Civil española, las mujeres constituyeron un grupo especial, con sus necesidades particulares. Su subordinación, tanto económica como cultural, era mucho más grave que la de los hombres. La falta de alfabetización era más grave entre las mujeres que entre hombres. Las mujeres que llegaban a tener un empleo remunerado tenían que conformarse con los empleos peor pagados y con las condiciones de trabajo más opresivas. Los hombres y la mujeres vivían sus vidas de formas muy distintas, en algunas zonas casi como si se tratara de miembros de sociedades diferentes.

6§. No obstante, aunque aquellas diferencias tendrían que haber bastando para que una organización revolucionaria se planteara abordar específicamente el tema de la subordinación de las mujeres, el sector preponderante del movimiento anarquista español se negaba a reconocer el carácter específico de la opresión de las mujeres y también la legitimidad de que las mujeres lucharan por su cuenta para superar dicha opresión. Sólo Mujeres Libres articuló de forma activa una perspectiva que reconocía y abordaba el carácter particular de la experiencia de las mujeres.

7§. Los hombres anarquistas españoles, como grupo, aunque comprometidos con la creación de una sociedad igualitaria, mostraban una actitud compleja hacia la subordinación de las mujeres y hacia lo que sería necesario para superarla. Algunos argumentaban que la subordinación de las mujeres procedía de la división del trabajo por sexos, de la "domesticación" de las mujeres y de su consecuente exclusión de la fuerza laboral remunerada. Para superarla, las mujeres tendrían que unirse a la fuerza laboral como trabajadoras, junto a los hombres, y luchar en los sindicatos para mejorar la posición de todas y todos los trabajadores. Otros insistían en que la subordinación de las mujeres surgía de un extendido fenómeno cultural, y reflejaba una devaluación de las mujeres y de sus actividades mediatizada por la familia y la iglesia. Se pondría fin a aquella devaluación, junto con las instituciones que la alimentaban, cuando se estableciera la sociedad anarquista.

8§. Pero la subordinación de las mujeres era, en el mejor de los casos, una preocupación secundaria del movimiento anarquista en general. Pocos hombres estaban dispuestos a dejar de disfrutar del poder que durante tanto tiempo habían disfrutado sobre las mujeres. Algunos, probablemente la mayoría dentro del movimiento, negaban que las mujeres estuvieran oprimidas en formas que requirieran especial atención. Federica Montseny, por ejemplo, la intelectual anarquista que más tarde fue Ministra de Salud con el Gobierno Republicano durante la guerra, aunque reconocía que "la emancipación de las mujeres" era un "problema crítico del momento presente", insistía en que el objetivo adecuado no era que las mujeres accedieran a posiciones ocupadas por los hombres sino la reestructuración de toda la sociedad, que liberaría a todas las personas: "¿Feminismo? ¡Nunca! ¡Humanismo siempre!" .

9§. Una pequeña minoría dentro del movimiento reconocía que las mujeres se enfrentaban a formas de subordinación específicas de su sexo que requerían atención particular. Pero muchas de estas personas insistían en que la lucha para superar esta subordinación, ya fuera en la sociedad en general o bien en el propio movimiento anarquista, no debería darse en organizaciones separadas. Encontraron apoyo para esta postura en la perspectiva anarquista sobre el cambio social, en particular, en lo relativo al énfasis dado a la unidad de medios y fines, y a la estrategia de la acción directa. Este enfoque justificaba la oposición a "la lucha por separado" argumentando que, puesto que el objetivo del movimiento era la creación de una sociedad no sexista en la que los hombres y las mujeres se relacionaran como iguales, la lucha para lograr aquel objetivo sólo podría darse en organizaciones en las que los hombres y las mujeres participaran de forma igualitaria. Según esta perspectiva, la acción directa (la estrategia de basar la organización en la experiencia vivida por la gente) no justificaba una organización independiente orientada a las necesidades de las mujeres.

10§. En resumen, mientras unos grupos dentro del movimiento anarquista organizado reconocían la opresión específica de las mujeres y el sexismo de los hombre dentro del movimiento anarquista, las principales organizaciones anarquistas le prestaban poca atención a los temas que afectaban a las mujeres, y le negaban legitimidad a organizaciones sólo de mujeres que sí los abordaban. Las mujeres que insistían en que la opresión de las mujeres tenía un carácter específico y en que para poder superarla era preciso que existiera la lucha de mujeres por separado crearon una organización propia: Mujeres Libres.

11§. La insistencia en que hubiera una organización sólo de mujeres reflejaba su análisis de la subordinación de éstas. En primer lugar, Mujeres Libres prestó especial atención a los problemas que eran de interés particular para las mujeres: analfabetismo, dependencia y explotación económica, ignorancia sobre temas de salud, guarderías y sexualidad. En segundo lugar, insistieron en que para luchar era preciso cambiar el concepto que cada mujer tenía de sí misma, y que esto sólo lo podrían hacer si actuaban sin los hombres, en una organización diseñada para proteger los análisis a los que cada una llegara. Por último, era esencial que una organización de mujeres e independiente se enfrentara a la jerarquía de los hombres de la CNT (confederación anarcosindicalista) y del movimiento anarquista en general. La organización abordaba, así, cada uno de los ejes de la "triple esclavitud" de las mujeres: ignorancia, explotación económica y subordinación a los hombres en la familia.

12§. El programa de la organización concentraba casi toda su atención en "la ignorancia", pues sus fundadoras pensaban que ésta contribuía a la subordinación de las mujeres en todas las esferas de la vida. Mujeres Libres montó una campaña masiva de alfabetización para proporcionar la base necesaria para una "culturización" de las mujeres. La educación les permitiría entender mejor la sociedad y el lugar que ocupan en ella, y también luchar para mejorar dicha sociedad. Mujeres Libres insistía en que el "retraso cultural" impedía que muchas mujeres se involucraran en la lucha por el cambio revolucionario. Además, la educación también servía para que las mujeres desarrollaran confianza en sí mismas.

13§. Para abordar las raíces de la subordinación en la dependencia económica y, en particular, la división radical del trabajo por sexos, que relegaba a las mujeres a los trabajos peor pagados y de condiciones más opresivas, Mujeres Libres desarrolló un completo programa de empleo bastante centrado en la educación. Colaboraban de cerca con los sindicatos de la CNT y organizaban apoyo, entrenamiento y programas de aprendizaje para las mujeres que se unían a la fuerza trabajadora remunerada. En las áreas rurales, patrocinaron talleres de agricultura. Además, montaron y mantuvieron guarderías, tanto en los barrios como en las fábricas. Y lucharon por la igualdad de los salarios entre hombres y mujeres.

14§. No obstante, prestaron poca atención a la división del trabajo por sexos. Una parte considerable del análisis feminista actual ha examinado las relaciones entre la subordinación de las mujeres y la monogamia, el parto, la crianza de las y los hijos y la participación por género en las fuerzas de trabajo. Ni Mujeres Libres ni ninguna otra organización anarquista o feminista en España en aquel tiempo cuestionó el que la responsabilidad de la crianza de los hijos y de las actividades domésticas siguiera siendo de las mujeres.

15§. Mientras Amparo Poch y Gascón, una de las fundadoras de Mujeres Libres, criticaba tanto la monogamia como la asunción de que los matrimonios podían ser "un contrato, en la práctica, para toda la vida" , la mayoría de las mujeres de Mujeres Libres probablemente disentía con su rechazo al matrimonio y a la monogamia. No obstante, la organización sí criticó las formas extremas de dominación masculina en la familia.

16§. En cuanto a la subordinación "cultural" de las mujeres, había más acuerdo dentro de la organización. La prostitución expresaba de forma muy clara las conexiones entre la subordinación económica y la sexual. Mujeres Libres montó "liberatorios de prostitución", centros donde antiguas prostitutas podían recibir apoyo mientras se "re-entrenaban" para vivir vidas mejores. La organización también publicó llamamientos a los hombres anarquistas para que no fueran paternalistas con las prostitutas, y señalaron que serlo era reproducir los patrones de explotación que, se suponía, ellos querían superar.

17§. Mujeres Libres también abordó temas de salud. Entrenaban a enfermeras para que consiguieran trabajo en hospitales y sustituyeran así a las monjas que previamente habían monopolizado ese trabajo. Montaron programas extensivos de educación e higiene en las secciones de maternidad de los hospitales, especialmente en Barcelona, e intentaron combatir la ignorancia que la mujeres tenían respecto a sus propios cuerpos y respecto a su sexualidad, ignorancia que consideraban una fuente más de la subordinación sexual de las mujeres.

18§. Los programas educativos para eliminar la subordinación cultural iban dirigidos a las y los niños y a las mujeres adultas. Mujeres Libres daba cursos sobre la crianza de los hijos a las madres, con el fin de que se educara mejor a los hijos para la vida en una sociedad libertaria. Asimismo, desarrollaron nuevas formas de educación para las y los niños, formas que cuestionaban los valores burgueses y patriarcales y preparaban a les para que pudieran desarrollar una consciencia crítica propia.

19§. No obstante, las actividades y la propaganda de Mujeres Libres reflejaba alguna ambivalencia acerca del papel de las mujeres en la sociedad, en la lucha revolucionaria e incluso en su enfrentamiento a los papeles tradicionales dentro de la familia. Al menos algunos de los llamamientos a las mujeres para que salieran a trabajar fuera de casa y se beneficiaran de las guarderías montadas en las fábricas sugieren que aquel "sacrificio" iba a ser sólo temporal.

20§. Cualesquiera que fueran las limitaciones del análisis y de los programas de Mujeres Libres, su propaganda era diferente a la de otras organizaciones de mujeres de aquella época. La mayor parte de estas organizaciones se limitaba a ser "el granito" que las mujeres aportaban a las diferentes organizaciones políticas, y apelaban a que ellas desempeñaran un papel de apoyo en la lucha contra el fascismo. Mujeres Libres, sin embargo, argumentaba una y otra vez que la emancipación de las mujeres no era un tema que debía esperar a que la guerra terminara, y que las mujeres podrían ayudar mejor en la guerra y a sí mismas si luchaban por su igualdad y si participaban tan plenamente como fuera posible en la lucha que se estaba llevando a cabo.

21§. Sin embargo, superar la subordinación de las mujeres y hacer posible su plena participación en la lucha revolucionaria requería algo más que atacar las fuentes de la subordinación. La consciencia que cada mujer tenía de sí misma tenía que cambiar para que cada una pudiera empezar a verse como persona independiente y capaz de actuar eficazmente en el panorama social.

22§. El programa de Mujeres Libres reflejaba su creencia de que la mayoría de las mujeres no estaba preparada para asumir un papel totalmente igual al de los hombres en aquella revolución social que acontecía. Como mejor podían prepararse era participando públicamente en una organización libertaria sólo de mujeres cuya función primordial fuera hacer que las mujeres fueran conscientes de su poder [ empowerment ; desde el año 2001 se traduce como calco: empoderamiento ], y así, entre todas, contribuir a que superaran aquella ignorancia y aquella falta de confianza en sí mismas siempre vinculadas a su subordinación. "La concienciación" era, pues, un aspecto esencial del programa. Con charlas y grupos de debate, la organización intentó superar la resistencia de las mujeres a participar, proporcionándolas información y oportunidades para expresarse y actuar.

23§. Por último, Mujeres Libres se enfrentó al machismo de las organizaciones anarquistas. Argumentaban que, si no se combatía el ambiente masculino (o masculinizante) que predominaba, las estrategias o programas anarquistas no iban a tener éxito; al menos, si pretendían que los suscribieran las mujeres. Con demasiada frecuencia, las intervenciones de las mujeres en los debates o en las sesiones de estudio eran ignoradas o ridiculizadas. Si no se trataba a las mujeres con respeto, entonces aquellas reuniones informales para formarse resultaban ser uno más de los territorios de subordinación de las mujeres.

24§. El enfrentamiento de Mujeres Libres al movimiento anarquista a nivel organizativo se desarrollo también en otro sentido. En octubre de 1938, el grupo solicitó ser reconocido como una sección autónoma del movimiento libertario, equivalente a organizaciones tales como las FAI o las FIJL. La respuesta de los portavoces del movimiento fue negativa. Se negaron a reconocer las credenciales de las activistas de Mujeres Libres (como organización autónoma) en una conferencia del movimiento libertario, e insistieron en que "una organización específicamente de mujeres sería un elemento de desunión y desigualdad dentro del movimiento libertario además de que tendría consecuencias negativas en el desarrollo de los intereses de la clase trabajadora" .

25§. Las mujeres de Mujeres Libres se quedaron pasmadas ante la respuesta. No entendían por qué el movimiento aceptaba una organización de jóvenes y no una de mujeres. Algunas de estas mujeres aputaron al machismo: los hombres anarquistas no estaban dispuestos a analizar con seriedad el tema de la subordinación de las mujeres. Otras lo interpretaron más como un síntoma de la incapacidad de los anarquistas para comprender las dimensiones que alcanzaba el tema de la subordinación de las mujeres. Por ejemplo, las mujeres de Mujeres Libres que se reunieron con los líderes de la CNT transmitieron la información de que los líderes de la CNT "aceptarían" Mujeres Libres como parte del movimiento (que incluso darían fondos para que realizara sus actividades) siempre y cuando Mujeres Libres permitiera al movimiento determinar sus programas y establecer sus prioridades. Sin embargo, era precisamente aquel poder decisorio, aquella independencia, la que ellas no estaban dispuestas a perder. La experiencia que tuvieron con este Congreso confirmó la necesidad de que existiera una organización de mujeres que se enfrentara a tales temas de forma continuada.

26§. La declaración de que una organización específicamente dedicada a las necesidades de las mujeres era inadecuada para un movimiento anarquista parece contradecir el explícito compromiso del movimiento con la acción directa. Concretamente, es una negación de la política de que la organización debe derivar de las experiencias y las necesidades de sus miembros. Los líderes del movimiento parecían muy dispuestos aceptar estas conclusiones para el caso de la gente joven. ¿Por qué no para el caso de las mujeres?

27§. La diferencia crucial entre estos dos casos posiblemente fue más de enfoque de organización que de naturaleza de la gente que la forma. Aunque la organización de jóvenes, FIJL, se dirigía sólo a gente joven, su proyecto era el proyecto anarquista, tanto a corto como a largo plazo. Mujeres Libres, como organización autónoma de mujeres, era otra cosa. No sólo se dirigía específicamente a mujeres sino que además establecía un conjunto independiente de objetivos. Su enfrentamiento a la dominación de los hombres dentro del movimiento anarquista amenazaba, al menos a corto plazo, con desbaratar la estructura y la praxis de las organizaciones anarquistas existentes. Esa diferencia pudo bien ser la razón de gran parte de la oposición a que se formara un grupo de mujeres.

CONCLUSIÓN
28§. Las mujeres de Mujeres Libres encontraron apoyo a su lucha contra la jerarquía y a su estrategia de acción directa dentro de la tradición anarquista. Sin embargo, su adhesión a la lucha de mujeres nació de algo más que del compromiso con la acción directa, y al ocuparse de las necesidades de la gente con sus propios métodos. Se desarrolló, asimismo, a partir de un análisis de la naturaleza particular de la sociedad española y del lugar que ocupaban las mujeres en ella. Las mujeres de Mujeres Libres insistían en que, dentro del contexto de la sociedad española, la acción mixta sencillamente perpetuaría los patrones ya existentes de la dominación masculina. Había que abordar directamente el tema de la subordinación de las mujeres si las mujeres pretendían participar de forma igualitaria con los hombres.

29§. Mujeres Libres compartía la visión de la igualdad con las principales corrientes anarquistas, tanto en lo que respecta a su aplicación en la sociedad que esperaban crear como dentro del mismo movimiento que la crearía. Aceptaban plenamente que un verdadero cambio revolucionario precisaba una alianza entre mujeres y hombres, pero insistían en que dentro de esa unión debía emerger la verdadera igualdad, pues si no era así no podría garantizarse que ni el proceso revolucionario ni la sociedad resultante fueran igualitaros. Las mujeres de Mujeres Libres se definían no como mujeres que estaban luchando contra los hombres, sino como uno de los muchos grupos que participaba en una amplia coalición que buscaba la transformación de la sociedad. Desde su perspectiva, la única forma de hacer que las mujeres superaran su subordinación era luchando en una organización que se construyera teniendo en cuenta las experiencias particulares de las mujeres. En ocasiones, el reconocimiento de la diversidad es la ruta más eficaz para el cambio y la unidad.

Desearía expresar mi agradecimiento a Paul Mattick y Molly Nolan y otras/os participantes del grupo de estudio Mujeres en las Sociedades Europeas del Centro para Estudios Europeos, Universidad de Harvard, con quienes discutí estos y otros temas en un seminario el 9 de mayo de 1980.


NOTAS

Nota de la traductora
Diciembre 2002: he revisado la traducción pero sin el original en inglés.
Octubre 1991: Gracias a Mujeres Libertarias de Madrid, Martha ya sabe de esta traducción. No está enfadada, incluso se alegra. ¡Gracias, Martha! Como sabéis, hago esta serie de traducciones para distribuir gratuitamente entre activistas, por si los textos sirven para abrir o continuar debates, en este caso, sobre estructuras "revolucionarias" (en grupos), comprensión y asimilación por parte de grupos "revolucionarios" de la cuestión feminista, de la necesidad de que existan grupos de mujeres (dentro de organizaciones mixtas también)...

Liga de la imagen: http://struggle.ws/graphics/spwomen.jpg

Brujas y akelarres


Akelarre fue el nombre que se le dio a las reuniones nocturnas en las que las mujeres consideradas brujas se reunían. También se las conoce como Sabbath (pero no hay que confundir a éste con el día de descanso según los judíos, que también es el sabbath). La palabra akelarre procede del euskera, de la unión de aker+larre, que literalmente se traduciría como "prado del cabrón" o del macho cabrío.

Se acusaba a las mujeres de usar estas reuniones como provocación, de invocar en ellas al diablo (el macho cabrío) para pactar con él, de llevar a cabo toda suerte de orgías en las que participa también el demonio, de hacer sacrificios o ritos malignos que causaban mal al pueblo... "Bruja",Aunque realmente, a estas reuniones no acudían extraños, con lo que esto no son sino elucubraciones e hipótesis hechas muchas veces desde el miedo o el rechazo. Probablemente el que una serie de mujeres se reuniesen por su cuenta no resultaba normal en la época y daba pie a rumores infundados, más aún si la reunión era por la noche, pero no hay pruebas de que realmente se realizaran esos sacrificios. Sí se sabe que se reunían, que bailaban desnudas bajo la luna, que preparaban infusiones con hierbas que ellas mismas solían recoger... poco para los castigos que sufrieron muchas de ellas después. También es posible que algunas de las cosas con los que se asociaron los akelarres sucedieran de algún modo provocadas por las propias supersticiones de la época, que conseguían que las mujeres llegaran a autosugestionarse hasta el punto de tener alucinaciones que luego relatarían (en las que sí que podría aparecer una imagen que les recordara al demonio).

Además de la teoría de simples reuniones de mujeres cansadas de la rutina, también hay estudios Magia que creen que podrían ser una derivación de los ritos de la fertilidad propios de culturas más primitivas, de adoración a la Madre Tierra o que asocian los excesos que se les suponían a estas reuniones con los que se daban también en las antiguas celebraciones en honor a Dionisos, el dios del vino. Tal vez el hecho de que estos dos últimos tipos de celebraciones incluyesen también a los hombres fue lo que hizo que no fueran perseguidas y sí lo fueran los akelarres.

Los akelarres solían celebrarse en prados cerca de cuevas (como es el caso de Zugarramurdi, Imagen del prado desde una de las cuevas de Zugarramurdien Euskadi), o en claros de bosques, a cierta distancia de donde vivieran, a donde podían acudir las brujas a pie o supuestamente montadas sobre sus escobas. Se cuenta que en ellos el diablo podía elegir en qué forma aparecerse a las brujas, si en su forma animal, como un macho cabrío, bajo forma humana, convirtiéndose en un hombre apuesto pero con oscuras intenciones, o bajo la forma de una bestia informe sin los límites bien definidos. Asímismo, se cuenta que podía elegir darles a las brujas que copularan con él y le fueran fieles este mismo poder de transmutación.

Se dice también que el diablo solía marcar a sus acólitas. Una de las maneras era hacerles una herida en alguna parte del cuerpo, que al cicatrizar se insensibilizaría. Así, durante las torturas en la Inquisición muchas veces se excusaban en que no estaban torturando exactamente sino buscando esa zona insensible que delatara a la bruja como tal. Otra marca que usaba el diablo era dotarles de un falso pezón que serviría para amamantar a su demonio familiar, oculto muchas veces bajo la forma de un animal. De aquí surgen dos creencias tradicionales que se mantienen hoy, la de que las brujas suelen tener verrugas (por donde se alimentaría este demonio familiar) y la de que suelen acompañarse de gatos negros o de otros animales como pueden ser lechuzas o cuervos.

Fuente: http://embrujando.iespana.es/embrujando/brujas.htm

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La Camaleona

La Camaleona A Jesusa Rodríguez le dicen camaleón, refiriéndose a cómo se mueve con increíble rigor, flexibilidad y, aparentemente, sin esfuerzo, por un amplio repertorio de formas culturales. En la mayoría de sus obras, se encuentran humor, parodia y una crítica audaz y mordaz, con un constante énfasis en la sexualidad, la censura y la corrupción en todas sus formas. por Roselyn CostantinoPennsylvania State University Altoona Jesusa Rodríguez:“Cuando era niña, me dijeron autista. Yo entendí artista, y por eso hago lo que hago.”Jesusa Rodríguez (1955, Ciudad de México), una de los más conocidos artistas y activistas en México contemporáneo, prefiere existir en los márgenes de la producción cultural oficial. Directora, actriz, dramaturga, escenógrafa, empresaria y activista feminista, Rodríguez nació en la ciudad de México de antepasados indígenas y europeos. Aunque forma parte de un número creciente de mujeres visibles sobre el escenario artístico y literario de México, es una de las primeras y pocas mujeres que, desde los ochenta, han podido trabajar como artistas independiente de las instituciones culturales—nada fácil para una mujer en México, un país que admite y hasta celebra su machismo. Jesusa Rodríguez empezó su entrenamiento dentro del teatro tradicional, en la UNAM, donde uno de los más conocidos directores y maestros de teatro de México llegó a decirle que era demasiado fea para estar en el escenario. Después, trabajo con el director Julio Castillo con quien desarrolló su modo de trabajar colectivo, una práctica en que todos los involucrados en el proceso colaboran: dramaturgo, director, diseñadores, técnicos y actores. En 1980 en El Cuervo y después en 1990 en El Hábito/La Capilla (ambos en la ciudad de México), Rodríguez con su socia colaboradora, compositora Liliana Felipe, estableció su propio foro para crear y experimentar con lenguajes alternativos que satisfagan tanto sus necesidades intelectuales y estéticas como las materiales, es decir, la viabilidad económica. Las estrategias sociales de control a la mujer, irónicamente, produjeron estrategias creativas de resistencia y supervivencia. Estas artistas se dedican a provocar e interrumpir sistemas sociales y motivar a los espectadores hacia la participación cívica, dos acciones proporcionadas por la naturaleza simultánea íntima y pública del performance. Rodríguez y Felipe recuerdan a sus clientes: “somos cabronas pero somos las patronas”. En el año 2001, con un guiño, Tim Weiner del New York Times nombró a Jesusa Rodríguez la mujer más influyente de México. Pero no siempre fue así. Por muchos años Jesusa no aparecía en las historias o crítica de la producción cultural, teatral, o artística de México (o se encontraba en notas a pie de página); sin embargo, siempre ha sido obvio que los mismos críticos que escribían esas historias asistían al Hábito. Algo les atraía aunque, por la complicada política cultural, no lo podrían admitir. A Jesusa Rodríguez le dicen camaleón, refiriéndose a cómo se mueve con increíble rigor, flexibilidad y, aparentemente, sin esfuerzo, por un amplio repertorio de formas culturales. En los cientos de producciones que ella ha escrito, producido, dirigido y actuado se encuentran adaptaciones de Shakespeare (Macbeth, Rey Lear), opera (Don Giovanna, Cosí fan tutti), tragedia griega, cabaret, revista y sketch, melodrama y teatro convencional y hasta un cabaret precolombino, El cielo de abajo, que se basa en los mitos nahuas del inframundo. En la mayoría de sus obras, se encuentran humor, parodia y una crítica audaz y mordaz, con un constante énfasis en la sexualidad, la censura y la corrupción en todas sus formas. El eje de su escenario o, mejor dicho, su mismo escenario es el cuerpo humano: casi siempre de mujer, frecuentemente desnudo. En el escenario Jesusa representa a la mujer que literalmente sostiene las estructuras sociales, el cuerpo femenino encarnando/incorporando esos discursos cuyas raíces se encuentran en el liberalismo económico apoyado por el Positivismo: Progreso y Orden, una ideología esculpida para justificar el capitalismo y esconder el vacío moral y ético inherente en él. Jesusa sitúa las mujeres protagonistas, no todas "buenas", como objetos, escenografía, y utilería; son monumentos, edificios, plantas, animales y estatuas aztecas o mayas o nacionales. Revive mujeres míticas, hechas mitos, famosas y anónimas. Las mujeres aquí funcionan simultáneamente como el vehículo de la comunicación y su mensaje. Así, funcionan para desenmascarar esta función de la Mujer al servicio de forjar la nación. Sin embargo, más allá de un conocimiento de mujer como la base arquitectónica de todas las estructuras sociales patriarcales desde la familia hasta la nación, Jesusa Rodríguez ofrece a sus espectadores a una salida de esa posición. Ella elucida las consecuencias reales de los mecanismos institucionales diseñados para invadir, penetrar, y violar al cuerpo individual y colectivo. Jesusa es una mujer sin miedo y con convicciones y compromisos muy profundos que práctica artística y políticamente el levantar la voz, intervenir y participar plenamente en la creación de nuevos modos de coexistir. Su método de trabajo es colaborativo; comparte el acto creativo con su colectivo, Las Divas y, entonces, con nuevas generaciones de artistas. El Hábito es un espacio abierto a muchas voces nuevas y de eternas voces de resistencia, por ejemplo, de los Zapatistas de Chiapas, organizaciones feministas y colectivos populares de mujeres urbanas y rurales. Jesusa y unas colaboradoras han trabajado con niños de la calle. Recientemente, empezaron a circular por el país enseñando los lenguajes y formas del cabaret a las líderes indígenas para que regresen a sus comunidades a enseñarles a las mujeres allí a representar su realidad que incluye la represión económica y el abuso doméstico. Cada año, Rodríguez participa en el Desfile de Orgullo Gay, hace dos años vestida de Sor Juana Inés de la Cruz. Usa su página web como un arma de activismo. Publica sus textos en la revista importante, debate feminista. En México, desde las civilizaciones precoloniales, el espectáculo ha jugado un rol activo, aunque contradictorio, en los procesos políticos y espirituales de auto-afirmación y a la vez en la respuesta contestataria a la dominación que caracteriza de ellos. Esta posibilidad contestataria sigue siendo muy importante hoy día en México. Esta visibilidad, dentro de una historia de invisibilidad real e imaginaria de grandes sectores de la sociedad mexicana, es, según muchos, una estrategia importante en el programa de democratización y corrección (o eliminación) del sistema económico guiado por el neoliberalismo y neoconservadurismo. Para Jesusa Rodríguez, hacer visible, dar cuerpo a los sistemas y discursos oficiales que caen sobre cuerpos reales y que generan violencia real constituyen motivos que guían tanto su vida artística como la personal. En varias ocasiones ha sido víctima de la censura, a veces violenta, pero ha sobrevivido con tácticas igualmente audaces, un proyecto feminista que ella lamaría “Corruptus Interruptus”. Jesusa Rodríguez reprueba acoso a CubaFuente: http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=1935

Lilith, la sombra de Eva

Lilith, la sombra de Eva     Lilith, aquella que surgió al mismo tiempo que Adán de las manos del Creador es, según el mito, una criatura espontánea y libre, de fascinante belleza, que posteriormente se convirtió en un ente maléfico, en un ser de la oscuridad pero que, en todo caso, guarda en sí, como símbolo, un sentido que la emparenta con la Gran Madre de las civilizaciones antiguas, sobre todo en su aspecto tenebroso.
    
    LOS SÍMBOLOS Y EL LENGUAJE SIMBÓLICO
    Se ha dicho que el lenguaje simbólico es el verdadero lenguaje de la Humanidad, característico del mundo interior humano. Lengua olvidada, sin embargo, que emerge en nuestro ámbito onírico, en nuestra imaginación, nuestra fantasía y también a través de la creación artística, cuando podemos dejar a un lado la mente que analiza, divide y parcela; nos habla, igualmente, desde los mitos y los cuentos y leyendas.
    Una particularidad del lenguaje simbólico es la condensación de elementos. Así, un símbolo recoge, contiene, sintetiza, integra y alude a varias abstracciones, ideas o conceptos, a menudo estados de ánimo y muchas veces actos; y se conecta con los mismos y puede enlazar con otros símbolos mediante relaciones de semejanza, contigüidad, analogía, etc…
    
    El símbolo es polivalente y polisemántico, esto es, admite diferentes valoraciones y diversas lecturas, poseyendo varios niveles, significados y sentidos de interpretación diferentes. Con tales premisas nos enfrentamos a Lilith y a nuestros primeros padres.
    
    No sabemos casi nada de Lilith. Salvo una brevísima mención en el libro de Isaías, La Biblia cristiana no dice nada más sobre la mítica primera dama de la historia de la Humanidad y a la que, por tanto, le cupo el honor de ser también la primera pareja de Adán, antes que Eva se oficializara para la posteridad recogiendo para sí tal papel. No existen apenas datos originales de esta figura que ha llegado hasta nosotros procedente, sobre todo, de la vieja tradición talmúdica; aunque no es exclusivamente oriunda de tal contexto, ya que, comparaciones, equivalencias y similitudes aparte, nos encontramos claramente identificada a nuestra protagonista en la vieja simbología súmera y babilónica integrando, incluso, ciertas versiones del ciclo de Gilgamesh. Con lo cual, nuestra dama goza de una antigüedad considerable.
    Parece que, siguiendo con su propio mito, que nos la muestra como una guapa fémina muy enigmática y bastante siniestra, fatídica y perversa, indómita e impetuosa, celosa de su independencia, rotundamente atrayente, de ardientes deseos y de contundente seguridad en sí misma, que se rebela contra el rol asignado para las de su sexo, capaz de plantarle cara al mismísimo Creador si es preciso (como así hace) y de marcharse incluso del Paraíso para refugiarse finalmente en los abismos más profundos y sentar allí sus reales, también se ha ocultado para nosotros en el fondo de los siglos portando con ella su secreto.
    Mas no por ello ha dejado de ser popular, pues a Lilith se han referido, entre otros interesados, feministas de pro entre las que algunas no han dudado en declararla su heroína favorita, sagaces psicoanalistas tal vez fascinados por su catálogo de cualidades y, cómo no, todo tipo de estudiosos de la Mitología y de la Simbología.
    ¿Será tan seductora Lilith como para merecer tanto esfuerzo?
    Vamos a emprender nuestra tarea a través del estudio del simbolismo de nuestra elegida, apoyándonos en la lectura del contenido del símbolo de Lilith, así como el de Eva y Adán, tal como nos lo muestran el capítulo III del Génesis al describir la creación humana y el posterior pecado que ocasionó el despido definitivo del Edén decretado por Yavhé-Dios para la primera pareja y para sus numerosísimos descendientes. Un estudio simbólico que considerará como una unidad el mito cristiano de la Creación del hombre y que abarcará aspectos antropológicos, psicológicos y sociales. Para ello, conviene precisar algunos puntos sobre el lenguaje simbólico antes de introducirnos en nuestro tema:
    
    Presentando a nuestra protagonista
    * Lilith pertenece a la tradición judaica aunque, según algunos, haya sido "tomada prestada" de la mesopotámica, dentro de la cual es posible hallarla morando entre las ramas de un árbol que la mismísima Inanna plantó en un jardín sagrado de la ciudad de Uruk después de haberlo rescatado de las aguas del Éufrates, para hacerse de él un trono y un lecho, una vez crecido.
    
    * El nombre de Lilith deriva del hebreo Lil, que significa noche, por lo que Lilith vendría a significar la nocturna, término que nos transmite la idea de oscuridad, de ausencia de luz, y que se relaciona con sus características personales y su ámbito de acción: la otra faz del día y los hechos que en tal momento acontecen. Una de sus representaciones y uno de sus animales asociados, la lechuza, refuerza esta consideración al tratarse de un ser que se desenvuelve en las tinieblas.
    
    * Se han hecho muchas traducciones, equivalencias y comparaciones del término "Lilith", y ninguna de ellas demasiado agradable, pues se la conoce como Ave de noche (ahora sin especificar), ser monstruoso, ente espectral, fantasma nocturno, diablesa, etc.; se la ha llegado a emparentar con las tentadoras, sensuales y libidinosas súcubos, tan famosas en el Medioevo, erigiéndose nada menos que en Reina de las mismas.
    
    * Lilith ha sido vinculada también con unos seres parecidos a los demonios del mediodía griegos (esta vez diurnos), ninfas de los campos de tersos cuerpos etéreos relucientes de sol; criaturas indomables, inocentes, ardientes y salvajes, que fascinan y enloquecen a los campesinos enamorándolos sin remisión. Algunas tradiciones cuentan, a este respecto, que entre el cabello de Lilith se encuentran, enredados, los corazones de los jóvenes que sucumbieron a su hechizo
    
    * Se ha comparado a Lilith con las terribles lamias de la tradición grecorromana (recordemos a la reina Lamia que por su crueldad fue transformada en fiera y que devoró luego a sus hijos) y con las lamias de las creencias medievales, tanto seres de rostro de mujer y cuerpo de dragón como maléficas féminas que se alimentan de niños, que conviven con dragones acumuladores de tesoros en cuevas, y que tienen como distintivo un peine de oro, estando muchas veces provistas de unas patas (en lugar de pies) que terminan en pezuña hendida; guardan cierto parecido con algunas representaciones de las regentes y protectoras de fuentes y manantiales gallegas y cántabras, herederas de la tradición celta, y con algunos personajes femeninos de cuentos y leyendas que, a veces, aparecen con uno de sus pies correspondiendo al de un macho cabrío o al de una oca, siempre aludiendo a la presencia de un componente animal todavía activo, algo arcaico aún no del todo eliminado de ellas.
    
    * Se le ha encontrado cierta semejanza a Lilith con las Xanas (Janas: Dianas) astures y las lamias del folklore vasco, aquellos seres similares a las hadas, a las ninfas y a criaturas de la Naturaleza semejantes, servidoras y a veces representantes de la propia Diosa Mari (la Gran Madre y también la Madre Tierra), que castigan y premian a los humanos (uno de sus regalos favoritos es la posibilidad de transmutar el carbón o paja de sus favorecidos en oro); que habitan en montañas, cavernas, cuevas y oquedades diversas, así como en manantiales y fuentes; y que a menudo aparecen hilando o alisando su largo cabello con unos peines de oro que semejan la media luna, o recorren los cielos, aureolada su cabeza con el blanco resplandor de la luna llena, o bien cruzan el firmamento portando una hoz de oro mientras arrastran consigo las tempestades y se envuelven en unas lenguas de fuego que desdibujan y afilan sus miembros inferiores.
    
    * Además, se ha equiparado a Lilith con seres semejantes a las ondinas o a las nereidas, imaginándosela entonces con la parte inferior de su cuerpo correspondiendo a un animal acuático, tanto un pez como una serpiente marina.
    
    * Se la ha asociado, aun, con serpentinas figuras infernales de torso humano similares a la Equidna griega o a otras habitantes del mundo inferior (la mansión de los muertos, el inframundo y también el inconsciente) como Hécate, por ejemplo, provocadoras de pesadillas, portadoras de terrores nocturnos, generadoras de espanto y relacionadas con los vínculos que se ansían pero que aprisionan, con la fuente del deseo, con la fuerza de las pulsiones, con la intensidad de los motivos humanos íntimos que instan a su satisfacción y que pueden llegar a ser destructivos. (Resaltemos aquí el hecho de que, entre su mucha descendencia monstruosa, como el Can Cerbero, guardián del Hades, Equidna fue la madre del buitre que ha de devorar por toda la eternidad las entrañas de Prometeo encadenado al Cáucaso).
    
    * Hay que señalar que Lilith en algunos aspectos está vinculada con todas las Diosas Madres que conllevan un matiz de oscuridad, que reinan sobre los elementos (riquezas includas) del mundo subterráneo y que se relacionan con el aspecto vida y muerte de las cosas. Son cuna y sepulcro, principio y fin.
    
    * Por último, no olvidemos que Lilith es representada popularmente como una seductora mujer, sin más vestido que su propia piel, provista de abundante pelo rizado (rojo por más señas) que se extiende como un manto a su alrededor; y que tiene por costumbre sentarse sobre la concavidad de la media luna.
    Se trata de la luna oscura, que aparece visible al tercer día de la luna nueva en el horizonte oeste, mostrando una breve franja de luz arqueada, permitiéndonos contemplar las sombras que envuelven al resto de la esfera.
    
    Lilith en la tradición hebrea
    * El Talmud describe a Lilith como una bella y encantadora fémina de opulenta figura y espectacular cabellera ondulada y la cree madre de gigantes y monstruos. Algunas versiones de este texto nos la emparentan con un animal de pelo muy abundante perteneciente a una antigua especie no precisada, ya extinta y problablemente desconocida en la actualidad.
    
    * En la demonología cabalística se la designa como uno de los siete demonios tradicionales, en concreto el adversario del genio de Venus, siendo ambos regentes del viernes. En tal versión, Lilith tiene faz humana, lleva el busto desnudo y su cuerpo termina en una larga cola de serpiente.
    
    * También en la Cábala se la llama la reflexión femenina de Samael o Samael-Lilith. Satanás es el adversario por excelencia y una de las versiones de Samael, y Lilith asumiría características de "doble opuesto" y "doble contrario". Desde aquí se la entiende de nuevo como un ente maligno semianimal o medio humano.
    
    * En el Zohar se la conoce como Hayo Bischat: "la Bestia", y también la "Mala Bestia", y se afirma que de ella descienden nuestros actuales monos. * Finalmente, no podemos olvidar las tradiciones de corte astrológico que relacionan a Lilith con la "luna negra". En este contexto, estaría representada gráficamente por un punto concreto del cielo situado en la parte más alejada de la órbita lunar respecto a la tierra. A nivel psicológico, se supone que operaría sobre los impulsos inconscientes reprimidos que, individualmente, se expresarían según el sector zodiacal (signo y casa particular) activados por su presencia y conforme a los aspectos que presente con otros elementos astrológicos.
    > sí pues, tenemos que Lilith se nos aparece como seductora mujer, bello animal, ambiguo ser a medio camino entre el humano y la bestia, ente monstruoso, diablesa, fascinante demonio hembra y espectral habitante de las sombras, generadora de seres aberrantes. Pero siempre se muestra impulsada por la pasión y rodeada por un magnético halo de misterio, de transgresión, de oposición, malignidad, peligro, desacato, rebeldía, tentación y deseo.
    Y por el contrario, también de frescura, espontaneidad, independencia, libertad y tal vez autenticidad; pues todo simbolismo es ambivalente y polivalente, como ya se ha señalado, cosa que los pocos elementos concretos y muy modificados de su mito a los que podemos acceder nos confirman.
    Mas no por dejar de pertenecer al plano físico se privó Lilith de las delicias de la fecundidad, ya que según nos muestra la tradición engendró seres en tales correrías nocturnas. Y lo hizo, para más precisión, durante los 138 años que -dice la Cábala- tardó Adán en engendrar a Seth después de que hubieran nacido Caín y Abel, cifra que nos da una idea de la longevidad (mítica) de nuestro antepasado y de la espaciada capacidad generativa de ambos progenitores.
    o es extraño que en vista de los anteriores avatares Lilith no sea nada grata en la tradición hebrea. Está feo, desde este contexto, tener la osadía de querer asemejarse al varón reclamando paridad con el mismo, discutir el rol a tomar respecto a éste, desobedecer las órdenes del Hacedor con tanto atrevimiento, abandonar el Paraíso… Pero lo más terrible de todo es el hecho de invocar el Nombre de Dios, innombrable en toda la tradición judía, por considerar que el Nombre verdadero de cualquier ser contiene las características de lo nombrado, y por lo tanto es posible conocer su esencia y adquirir poder sobre ello. Pronunciar el nombre de Dios se convierte, pues, en una osadía suprema, un acto de soberbia mucho mayor que el de hacer directamente oídos sordos ante sus mandatos; algo, en fin, demasiado grave.
    Un primer análisis del mito nos muestra que Lilith ha abierto las puertas de lo prohibido. Lilith ha roto con lo estipulado por el Creador para la raza humana. Ha quebrantado lo establecido, se ha querellado contra el orden natural de las cosas, ha abandonado el lugar propio de la Humanidad, ha transgredido los límites impuestos a los seres humanos (algo que también hará Eva en su momento) y por ello se ha colocado fuera del mundo de los hombres y se ha convertido a sí misma en apátrida, en exilada, en extraña…
    Es por su actitud frente a las normas por lo que se considera a Lilith enemiga del matrimonio, adversaria de los nacimientos, contraria a los hijos, instigadora del deseo proscrito y fomentadora del desacato, en general, frente a las reglas sociales establecidas. Por todo ello, en definitiva, en el contexto judaico se la tiene por un ser nefasto y un ente maligno en general; de ahí su asociación con lo diabólico y su vinculación con la tentación y la transgresión, a evitar, por supuesto, si se pretende mantener un orden sociocultural determinado.
    Vemos entonces varios aspectos a considerar en el análisis del mito de Lilith.
    
    a).- Antropológico
    Su situación de primera mujer antes del nacimiento de Eva la presenta como un ser previo a la adquisición de la conciencia humana, como un representante de una "humanidad previa"; por decirlo así, un grupo de seres anteriores a la humanidad que todos conocemos y de la cual todos participamos en la actualidad.
    
    b).- Religioso
    Ciertas particularidades de las personificaciones de Lilith podrían emparentarla con características, atributos y potencias relacionadas con la Magna Dea, la Diosa en su aspecto oscuro en la plena acepción del término, como por ejemplo su capacidad generativa, su relación con la sabiduría profunda, su vinculación con la vida y la muerte, su asociación con lo abisal, etc.
    
    c).- Psicológico
    Lilith contiene en sí elementos suficientes que, sin hacer una valoración moral, sí nos permiten en cambio pensar en un patrón típico de lo femenino caracterizado por rasgos como la independencia, la autonomía, la autopertenencia, la confianza en el propio criterio, el sentido crítico, la vinculación con el propio ser y el propio deseo que desde nuestra mentalidad la hacen conceptualizar como individuo libre. El mismo hecho de su "ocultamiento" en las profundidades nos mostraría que el factor Lilith puede estar en determinadas mujeres reprimido, oculto en su propio interior, mas permanece latente y actúa desde las propias profundidades.
    
    d).- Social
    Lilith nos remonta a la tan mitificada, por otra parte, etapa matriarcal de la Humanidad, cuyos restos casi podemos exhumar si hacemos arqueología cultural y, aún ahora, contemplamos implícitos en algunos textos de la Literatura clásica y en el simbolismo de las Diosas lunares.
    El simbolismo de Lilith, por tanto, apuntaría a un momento previo al actual orden social patricéntrico que ha prefijado determinadas pautas de relación entre hombres y mujeres. Y por "actual" entendemos vigente, en el sentido de que corresponde a unos códigos todavía en uso en los patrones culturales judeo-cristianos y en las sociedades a ellos adscritas; códigos que se remontan a los orígenes mismos de esta tradición. No hay más que ver cómo ha "desaparecido" Lilith, cómo aparece Eva en el Génesis, la interpretación y la divulgación tan particular que durante siglos se ha hecho de los actos de nuestra primera madre como portadora del mal y fuente del pecado para la Humanidad, además de las consecuencias sociales e individuales provocadas con tales transmisiones.
    
    
    
    Paloma de Miguel. Psicólogo

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Chalchiuhtlicue

 Nombre con que se conoce a la diosa del agua de los Náhualt y compartía su poder con su esposo Tláloc; ambos fueron creados por los cuatro Tezcatlipocas, hijos de la divinidad dual suprema. Su más célebre representación fue hallada en la Plaza de la Luna de Teotihuacán.

Era representada a menudo con la pequeña imagen de una rana. Su vestimenta era peculiar e interezante. Alrededor del cuello llevaba un magnífico collar de piedras preciosas, de las que colgaba un pendiente de oro.

El nombre significa señora del manto esmeralda, en alusión al color del elemento sobre el que presidía la diosa. Era venerada especialmente por los aguadores de Méjico y todos aquellos cuyo trabajo les tenía en contacto con el agua. Su vestimenta era peculiar e interesante. Alrededor del cuello llevaba un magnifico collar de piedras preciosas, de las que colgaba un pendiente de oro. Era coronada con una diadema de papel azul decorada con plumas verdes. Las cejas eran de turquesa, dispuestas como un mosaico, y su vestido era de un nebuloso color verde azulado, que recordaba el color del agua de los mares de los trópicos. Su apariencia se resaltaba con una aureola de flores marinas o plantas acuáticas y en la mano izquierda también llevaba una, mientras que en la derecha llevaba un jarrón con una cruz en la parte superior, emblema de los cuatro puntos de la brújula, de donde viene la lluvia.

 

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